La secretaria de Relaciones Exteriores de México, Alicia Bárcena, hizo un llamado a la urgente reforma del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), proponiendo la eliminación del derecho de veto que actualmente ejercen países como Estados Unidos y Rusia. Durante su intervención en la asamblea anual de la ONU, enfatizó que este mecanismo debe ser revisado para garantizar un funcionamiento más justo y efectivo del organismo. “México propone la eliminación del veto en su totalidad; y, mientras eso no se logre, al menos su limitación en casos de genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra”, afirmó.
Bárcena también abordó el tema de la toma de la embajada mexicana en Quito, Ecuador, que ocurrió hace casi seis meses. En este sentido, reiteró la condena del Gobierno de México y destacó que la comunidad internacional no puede permitir que estos actos queden en el olvido. Desde la sede de la ONU en Nueva York, expresó que las instituciones y normas que sustentan el sistema internacional son cruciales para evitar un retroceso hacia la barbarie.
La canciller destacó la gravedad de las violaciones cometidas por el actual Gobierno ecuatoriano, al referirse al asalto a la embajada mexicana. “Condenamos enérgicamente las flagrantes violaciones a las normas más básicas de convivencia internacional, como el asalto violento en nuestra embajada la noche del 5 de abril”, detalló, subrayando la importancia de la legalidad internacional en las relaciones diplomáticas.
Además, Bárcena criticó la agresión a los diplomáticos y la sustracción ilegal de Jorge Glas, exvicepresidente de Ecuador, a quien México había otorgado asilo político. “Este acto no solo vulnera derechos diplomáticos, sino que también afecta gravemente a una persona que sigue preso y gravemente enfermo”, añadió, refiriéndose a la situación de Glas, quien fue aprehendido durante el asalto a la embajada.
La secretaria de Relaciones Exteriores reiteró el agradecimiento de México por la condena generalizada que recibió este acto de agresión. “No podemos olvidar ni normalizar lo que ocurrió en Quito”, enfatizó, mostrando así la firme postura de México frente a las violaciones a su soberanía y a los derechos humanos.
