El impacto del huracán John ha dejado un panorama devastador en Guerrero, con Acapulco y la Costa Chica como las áreas más afectadas, aunque casi todas las regiones del estado han sufrido daños. Al menos 40 municipios han sido golpeados por intensas lluvias que han causado estragos en la infraestructura, colapsando bardas, provocando deslaves y aumentando el caudal de ríos, lo que ha llevado a inundaciones severas. Según los últimos informes, el desastre ha resultado en 18 muertes, de las cuales nueve se han registrado en Acapulco.
La situación en la región de La Montaña, conocida por ser la más pobre del país, es particularmente alarmante. Comisarios locales han reportado la destrucción de cosechas y temen enfrentar una escasez de alimentos mientras esperan ayuda. La crecida de los ríos ha dejado a muchas comunidades incomunicadas, complicando aún más el acceso a asistencia.
En la capital del estado, Chilpancingo, al menos nueve colonias han quedado inundadas. Las carreteras que conectan la ciudad con Acapulco, Tlapa e Iguala presentan deslaves, y el río Huacapa ha devastado el Barrio de San Isidro, atrapando a numerosos vecinos. Aunque algunos lograron escapar, muchos lo perdieron todo en el proceso.
Mientras tanto, en Michoacán, el desfogue de las presas La Villita e Infiernillo ha causado que varios ríos en la Costa-Sierra se desborden, dañando carreteras y causando estragos en comunidades locales. Afortunadamente, no se han reportado muertes en este estado, pero la situación sigue siendo crítica.
La zona de la Tierra Caliente ha experimentado severas inundaciones debido a la crecida de ríos, afectando las viviendas y comunidades que se encuentran en las márgenes. Las nueve presas del estado están saturadas y se han tenido que abrir compuertas para evitar un desbordamiento, lo que ha provocado inundaciones adicionales en varias localidades. El río Balsas, que atraviesa esta región, presenta niveles peligrosos.
En la zona norte de Guerrero, también se han reportado daños significativos por el desbordamiento de ríos, afectando carreteras y caminos. En el centro del estado, alrededor de Chilpancingo, se han reportado cortes de energía eléctrica y fallas en las líneas de telefonía e internet. En Tixtla, la Laguna Negra se desbordó, inundando áreas aledañas, un fenómeno que ocurre cada vez que se registran fuertes lluvias.
A raíz de esta emergencia, la Protección Civil Nacional ha declarado estado de emergencia en nueve municipios de la Costa Chica y Acapulco. Sin embargo, la decisión ha generado descontento entre otros 40 municipios que también han sufrido afectaciones y no han sido considerados en la declaración. Las autoridades han evacuado a cerca de 5,000 personas, de las cuales aproximadamente 3,800 han sido alojadas en refugios temporales.
Se han reportado 101 incidencias en diversas vías, aunque la mayoría no son graves y permiten la circulación. Sin embargo, hay cortes carreteros en rutas clave como la Chilpancingo-Iguala y la Chilpancingo-Tlapa. La Marina ha realizado rescates de emergencia, evacuando a 1,727 personas de zonas inundadas en Acapulco, utilizando lanchas y vehículos especializados.
Las autoridades han reabierto la avenida Escénica, que conecta la base naval con Punta Diamante y el aeropuerto. No obstante, se advierte sobre la posibilidad de deslaves y caídas de roca, instando a los conductores a circular con precaución. La situación sigue siendo crítica, y la atención se centra en proporcionar ayuda a las comunidades más afectadas mientras se evalúan los daños y se planifican las acciones de recuperación.
