Voy a tratar de responder a la pregunta que todos nos hacemos desde hace una semana, ¿por qué Donald Trump ganó las elecciones presidenciales en Estados Unidos? Platicando en el podcast de Ktarsis con mis colegas Arturo Ángel Mendieta y Arturo Páramo (búsquenlo en YouTube) esbozamos varias hipótesis, pero quizás la más interesante fue el hecho de que las personas no quieren una solución a las grandes problemáticas del mundo, sino alguien que arregle sus dilemas más básicos e inmediatos.
Aunque a algunos nos cueste trabajo creerlo, las personas estás más preocupadas por los baches de su colonia que por el cambio climático. En una sociedad cada día menos comunitaria y donde la competencia es feroz lo único que los ciudadanos quieren es tener la sensación de que sus líderes están haciendo algo por ellos, pero que sea tangible. Es mejor arreglar algo que usamos cotidianamente que tratar de corregir un problema que quizás no nos afecte a nosotros sino a nuestros hijos o nietos.
Por otro lado, los ciudadanos están hartos de los políticos y sus discursos. Entre más simple sea el mensaje que les transmitan es más fácil de asimilar, sencillo de creer y lo más importante, se puede comprobar si la promesa de campaña fue cumplida. En este punto hay que recordar que Donald Trump no es un político, es una mezcla de empresario, figura de la televisión, influencer y la tía loca que todos tenemos.
Trump es un líder carismático y cumple con varias cualidades que a la gente le resultan atractivas, por un lado, es el típico gandalla de la escuela, pero tiene momentos en que transmite calma, casi como una figura paterna, yo lo bauticé como el síndrome del Doctor Simi. Aunque su discurso sea errático y a veces sin sentido, se trata de una narrativa que no es convencional ni típica de un político y que enaltece algunos valores fundamentales de la cultura estadounidense.
Trump sabe muy bien que lo que la gente quiere es que regresen aquellos tiempos de los años 60 a los 80 donde todo en Estados Unidos aparentemente era diversión, crecimiento económico, brillos y lentejuelas. Una época donde lo único que importaba era tener un carro más grande, televisión por cable, una casa hipotecada y no era prioritario obtener una licenciatura para tener una buena vida.
Donald Trump ofrece algo diferente que los demás políticos, algunas cosas que él sabe que no va a poder cumplir o que cumplirá a medias y otras que piensa que logrará, quizás por desconocimiento o negligencia, pero que jamás ocurrirán. Lo único que a la gente le importa es que promete cosas tangibles y alejadas del discurso académico de los políticos.
Por otro lado, la polarización ha jugado a favor de Donald Trump, él y su equipo la promueven. A todos nos desconcierta por qué más del 40% de los latinos votaron por alguien que se la pasa diciendo que son “bad hombres”, narcotraficantes, ladrones y violadores. Hay que recordar que muchos de esos migrantes ya están asentados en Estados Unidos de manera legal y no quieren que lleguen más personas a hacerles competencia. Por otro lado, los latinos de segunda y tercera generación ya perdieron sus raíces y sus intereses ya no son los de un migrante, ellos se sienten y son estadounidenses.
Donald Trump ganó de manera contundente y en enero será el próximo presidente del país más rico y poderoso del mundo. Las presiones para México y otras naciones serán tremendas y tendremos que sobrellevarlo durante cuatro años. El futuro de la relación de nuestro país con Estados Unidos será muy complicado, ojalá nos estemos preparando.
@filibertocruz y filibertocruz@gmail.com
