La situación en Medio Oriente se presenta actualmente como un posible cambio en el equilibrio de poder de la región. La crisis civil interna de Irán se da cinco meses después de su fallido conflicto con Israel, el cual fue apagado por la intervención de Estados Unidos, que mediante la participación de su fuerza aérea, destruyó las instalaciones nucleares iraníes. Según reportes de diversos medios como la BBC y CNN, las manifestaciones en Irán iniciaron el 28 de diciembre por comerciantes del Gran Bazar y de acuerdo con el medio La Nación, hasta el 14 de enero se reportaba un saldo de más de dos mil manifestantes muertos y más de diez mil heridos en más de 290 manifestaciones en territorio iraní, según RTVE. A ello se suma que más de 18 mil personas han sido arrestadas de acuerdo con CNN.
Si bien se menciona que las protestas iniciaron a causa de la alta inflación del 40 % y la rápida pérdida de valor del rial iraní, que afectaron drásticamente el poder adquisitivo de su población; la importancia simbólica de quienes dieron origen a las manifestaciones es que tradicionalmente, la comunidad de comerciantes ha sido aliada del régimen teocrático que gobierna Irán. De acuerdo con CNN, el grupo de comerciantes ha sido aliado del régimen teocrático chií desde la Revolución Islámica de 1979 “proporcionando a los rebeldes un respaldo financiero que condujo a la caída del shah”, cuyo hijo, el príncipe heredero, Reza Pahlavi, ha intentado posicionarse, de acuerdo con medios internacionales, “como líder de facto” llamando a la movilización desde su exilio en Estados Unidos, alentando a los manifestantes, e incluso sosteniendo reuniones con representantes del gobierno estadounidense, como la que tuvo el fin de semana pasado con Steve Witkoff, representante del presidente estadounidense, Donald Trump, de acuerdo con el portal suizo, Swissinfo.
Volviendo a la evolución del conflicto interno, de acuerdo con RTVE, el conflicto escaló de la siguiente manera: el 29 de diciembre, cuando las protestas fueron replicadas en diversas ciudades, esa misma fecha, en una reunión entre Netanyahu y Trump, el presidente estadounidense mencionó la posibilidad de volver a atacar Irán en caso de que busque reconstruir su programa nuclear. El 2 de enero, Trump, publicó en su red social Truth Social, que si el gobierno iraní reprimía nuevamente las protestas, Estados Unidos saldría al rescate de los manifestantes, a lo que el gobierno iraní, desde el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Lariyaní, respondió que “una cosa es respetar a los que protestan y otra, tolerar injerencia alguna de potencias extranjeras”.
Al 9 de enero, de acuerdo con RTVE, había 45 muertos, las protestas se habían extendido por todo el país y las autoridades habían restringido el acceso a internet y la telefonía celular, dejando incomunicada a la sociedad iraní. El 10 de enero, el hijo del último shah de Irán llamó a los manifestantes a una huelga general y liderazgos, con lo que comenzaron a verse en manifestaciones, banderas con el símbolo del sol y el león, que era utilizado antes de la revolución islámica.
El 11 de enero, el gobierno iraní, advirtió a Estados Unidos e Israel que tomaría represalias en caso de ser atacados por ellos y los consideraría objetivos legítimos. Por su parte, Estados Unidos el 12 de enero sopesó la posibilidad de un ataque armado, a lo que Irán mencionó estar preparado para la guerra o el diálogo; y el 13 de enero, Estados Unidos impuso aranceles del 25% a los países que tengan cualquier intercambio comercial con Irán. De acuerdo con CNN, el 14 de enero 5,800 milicianos iraquíes ingresaron a Irán para apoyar a apagar las protestas en territorio iraní. En paralelo, se informó que Estados Unidos está trasladando un grupo de portaaviones a la región de Medio Oriente
Con este escenario en Medio Oriente, se abre la puerta a cuestionamientos como ¿Estados Unidos aprovechará la coyuntura para intervenir con el encuadre de apoyo a los manifestantes y logrará colaborar en el derrocamiento del régimen teocrático en Irán? ¿El hijo del último Shah, Reza Pahlavi, logrará consolidarse como símbolo de la rebelión iraní y ocupar un cargo transitorio o definitivo al frente de un Irán desestabilizado en caso de lograr desplazar del poder al Líder Supremo de la República Islámica de Irán, Alí Hoseiní Jamenei? ¿La caída del régimen teocrático de Irán, daría control de la región de Medio Oriente a Israel tras no contar con contrapesos opositores después de la derrota de Hamás en Palestina, la caída del régimen sirio y los resultados de la primavera árabe? Al tiempo lo sabremos.
