Poder Central. Historias latinoamericanas: Bolivia.

Carlos Graciano
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Tras casi 14 años en el poder, una salida a causa de un golpe de estado en su contra y una división interna en su antiguo partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), a causa de diferencias con el actual presidente boliviano Luis Arce, Evo Morales buscaba volver a contender por la presidencia de Bolivia. Sin embargo, sus aspiraciones se vieron frustradas por el Tribunal Constitucional Plurinacional de Bolivia que mediante un fallo dejó al MAS en control de facciones afines al Presidente Arce, ante lo que Morales, apoyado por el sector campesino, intentó crear su propio partido llamado homónimamente “Evo Pueblo”.

Sin embargo, este intento también fue frenado, ya que el mismo Tribunal dictaminó que Evo no era elegible para un período presidencial adicional. A esto se le suma que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) confirmó el 21 de mayo que la agrupación política “Evo Pueblo” no tenía existencia legal y por lo tanto no podría participar en las elecciones del próximo 17 de agosto, ante lo que dicho movimiento expresó a través de sus redes sociales que “El órgano electoral Arcista le está quitando al pueblo el derecho a ser elegido y a elegir, inhabilitando candidatos y siglas”.

Adicionalmente, al interior del MAS se realizaron dos cambios importantes que marcaron el distanciamiento que hubo entre Evo Morales y el ala Arcista de su partido. Por un lado, modificaron un artículo que establecía a Morales como líder histórico de la organización política y por otro lado, redujeron el requisito de contar con una militancia de al menos diez años para que una persona pudiera ser elegible para ser candidata o candidato presidencial, y lo modificaron para que fueran solo seis años, conviniendo a los intereses del Presidente Arce, quien entonces veía todavía viable su reelección, aunque ahora sabemos que más adelante desistiría de esta aspiración.

Todo este movimiento al interior del MAS trajo consigo una fragmentación entre tres facciones principales: una afín a Luis Arce a través de Eduardo del Castillo, otra afín al propio Evo Morales y una más, afín al Presidente del Senado de Bolivia, Andrónico Rodríguez, lo cual deja al MAS en una posición vulnerable, ya que al ir divididos dejan en tercer lugar a Andrónico, quien se perfila como el principal contendiente de la izquierda boliviana. Así lo confirman las encuestas más recientes, de Unitel y El Deber, publicadas el 1 de junio y más recientemente el 18 de junio respectivamente, donde mencionan que los 3 principales contendientes para la Presidencia de Bolivia son Samuel Doria por la Alianza Unidad en primera posición, seguido por Jorge “Tuto” Quiroga por Alianza Libre, y en tercer lugar Andrónico Rodríguez por la Alianza Popular.

Ante un contexto político tan fluctuante, con una fuerza oficialista fraccionada y un aparente deseo de cambio en el territorio boliviano ¿Cuál será el desarrollo de esta contienda electoral? ¿Logrará Evo encontrar alguna laguna que le permita integrarse en la elección de forma personal o respaldando alguna candidatura? ¿Andrónico logrará concentrar las fuerzas izquierdistas para remontar a la derecha? ¿Alguno de los representantes de derecha logrará sostener la ventaja y llegar con ella al día de la elección? ¿Los dos principales aspirantes de derecha acabarán entorpeciendo sus caminos, generando condiciones de volverse competitiva nuevamente a la izquierda? Al tiempo lo sabremos.

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