Dando seguimiento a lo escrito sobre el decálogo de Donald Trump, con respecto a los temas concernientes a la migración ilegal, en esta ocasión hablaré sobre cómo definió el rol de las fuerzas armadas estadounidenses con respecto de la seguridad fronteriza, como pretende garantizar la protección contra la invasión y proteger a los ciudadanos americanos de ésta, así como designar a los grupos del crimen organizado y otras organizaciones como terroristas extranjeros.
Respecto a la definición del rol de las fuerzas armadas estadounidenses con respecto de la seguridad fronteriza, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señaló que como Comandante en Jefe de sus fuerzas armadas y presidente de su nación, su principal responsabilidad es proteger la soberanía y la integridad territorial de Estados Unidos, por lo que declaró que además, se requerirán evaluaciones continuas de todas las opciones disponibles para proteger el territorio soberano de Estados Unidos contra la entrada ilegal masiva y la amenaza de organizaciones criminales transnacionales.
Con esto, justificó su señalamiento del papel histórico que han tenido las fuerzas armadas en ese país, teniendo un papel fundamental en la cronología de contención de las amenazas como invasiones, migración ilegal y actividades criminales transnacionales. De acuerdo a Trump, estas amenazas continúan hoy en día, especialmente en la frontera sur, donde la migración ilegal masiva y el tráfico de drogas ponen en riesgo la seguridad de su país.
Esto cobra sentido con relación a los dos decretos siguientes: garantizar la protección contra la invasión, así como proteger a los ciudadanos estadounidenses de la misma, en los que declara la revocación de políticas del gobierno anterior de Joe Biden que, según el republicano, favorecían la inmigración ilegal, evitando que fondos federales lleguen a jurisdicciones «santuario» que interfieran con la ley de inmigración. Además, se prioriza el fortalecimiento de las capacidades de detención para aumentar la remoción de migrantes indocumentados.
Para terminar de justificar sus políticas migratorias y de seguridad nacional, también designó como terroristas internacionales a los grupos del crimen organizado, en donde no está claro todavía el nivel de incursión que tendrán las fuerzas armadas estadounidenses con respecto de las organizaciones criminales en México. Todo apunta a que debido al lenguaje utilizado en los decretos firmados por el presidente de Estados Unidos, todas las opciones están sobre la mesa.
Endurecer la política migratoria de Estados Unidos para satisfacer al electorado que lo llevó al poder, así como sus propios posicionamientos xenófobos y racistas, da pie al surgimiento de una serie de conflictos internacionales entre Norteamérica, Centroamérica y América del Sur, cuyos ciudadanos se verán afectados de forma directa por estas determinaciones. Ante esto, queda ver si esta serie de decisiones le permitirán conservar todo el poder. Al tiempo lo sabremos.
