Philip Glass cancela estreno de sinfonía del Kennedy Center

Glass, quien cumple 90 años, afirma que el espíritu de su Sinfonía N° 15 "Abraham Lincoln" está en conflicto directo con la actual administración del centro cultural

Redacción
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El reconocido compositor estadounidense Philip Glass retiró este martes el estreno mundial de su nueva sinfonía, dedicada a Abraham Lincoln, del Kennedy Center for the Performing Arts en Washington D.C., declarando que los «valores morales» actuales del centro, dictados por el expresidente Donald Trump, se encuentran en «conflicto directo con el espíritu» de la obra. La decisión, anunciada por el mismo Glass mediante una carta pública en sus redes sociales, representa la protesta artística más prominente desde que Trump asumió el control de la institución y la rebautizó como Trump-Kennedy Center, con la intención declarada de eliminar la «programación woke».

La Sinfonía N° 15 «Abraham Lincoln» fue escrita por encargo conjunto del Kennedy Center y la Orquesta Sinfónica Nacional de Estados Unidos, y su estreno estaba programado para el 12 de junio de 2026 como el acto central de la conmemoración del 250 aniversario de la Declaración de Independencia. En su comunicado, Philip Glass, quien cumplirá 90 años este sábado 31 de enero, explicó: “Después de una cuidadosa reflexión, he decidido retirar mi Sinfonía 15, Lincoln, del Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas”. El músico agregó que la partitura es un retrato del decimosexto presidente y que “los valores del Kennedy Center hoy en día están en conflicto directo con el mensaje de la Sinfonía. Por lo tanto, me siento obligado a retirar este estreno”.

La carta de Glass llegó a los directivos del centro al mismo tiempo que se hizo pública, lo que generó molestia entre la administración. La acción del compositor se convierte en el gesto de repudio más significativo desde la controvertida toma de control de la institución por parte de Donald Trump, quien, tras una disputa legal y política, logró cambiar su nombre e impulsar una reorientación de su programación. El expresidente ha declarado que su objetivo es “eliminar la programación de autores woke” y promover un canon artístico que, según sus críticos, se alinea con una visión cultural más conservadora y nacionalista.

Philip Glass, considerado junto al estonio Arvo Pärt como uno de los sinfonistas vivos más importantes, ha centrado gran parte de su obra en temas sociales y de justicia. Su Séptima Sinfonía («Tolteca») se basa en los valores del pueblo wixárika (huichol), y sus óperas han abordado directamente conflictos históricos y políticos. Appomattox trata sobre la Guerra Civil estadounidense, y the CIVIL warS, una colaboración con el director Robert Wilson, explora los conflictos sociales desde su título mismo. Por ello, la decisión de retirar una sinfonía sobre Abraham Lincoln —símbolo de la unidad nacional y la abolición de la esclavitud— de un centro que ahora lleva el nombre de Trump adquiere una potente carga simbólica.

Esta no es la primera deserción artística que sufre el Kennedy Center bajo la nueva administración. Anteriormente, la soprano Renée Fleming y el mandolinista Béla Fleck cancelaron sus presentaciones programadas. Hace unas semanas, la Compañía de Danza Martha Graham, la más importante de Estados Unidos, retiró sus funciones previstas para abril. Estos movimientos han coincidido con reportes de una asistencia notablemente baja a los conciertos de la Orquesta Sinfónica Nacional en la sala principal del centro, un fenómeno que algunos atribuyen al descontento del público tradicional con los cambios de dirección.

Mientras se desarrolla este conflicto cultural, Philip Glass anunció la inminente salida de un nuevo disco1000 Airplanes on the Roof, manteniendo su prolífica actividad creativa. El destino del estreno de la Sinfonía Lincoln ahora es incierto. Es probable que la obra, cargada de significado histórico, encuentre un nuevo hogar en una institución que, según el criterio del compositor, mejor represente los valores de igualdad, libertad y reflexión crítica que asoció a la figura de Lincoln.

El episodio subraya la profunda polarización cultural en Estados Unidos, donde instituciones artísticas se han convertido en campos de batalla ideológica. La acción de Glass, un artista de inmenso prestigio y trayectoria, otorga una voz de alto perfil a la resistencia dentro de la comunidad artística contra lo que muchos perciben como la instrumentalización política de la cultura. La respuesta del Kennedy Center y de la administración Trump a este desafío abierto podría definir el tono de las relaciones entre el gobierno y las artes en los próximos años, y determinar si otras figuras seguirán el ejemplo del nonagenario compositor.

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