El congresista izquierdista José María Balcázar fue elegido este miércoles como jefe del Congreso de Perú y accedió automáticamente a la presidencia interina del país, un día después de la destitución de José Jerí, en medio de la profunda crisis institucional que atraviesa la nación sudamericana desde 2016.
«Con 60 votos, el congresista José María Balcázar ha sido elegido presidente del Congreso de la República. En consecuencia, asumirá la encargatura de la Presidencia de la República del Perú», indicó el Congreso en la red social X. «Sí juro», dijo el abogado de 83 años, con lo que se convierte en el octavo jefe de Estado del país desde 2016, reflejando la fragilidad política que ha caracterizado a Perú en la última década.
El Congreso de Perú realizó el nombramiento este miércoles, tras la destitución del mandatario interino José Jerí por presuntamente tener reuniones clandestinas con un empresario chino y por la controvertida contratación de mujeres, en un contexto de inestabilidad política crónica. Balcázar Zelada asumirá la presidencia interina del país hasta el 28 de julio, fecha en que asumirá el gobierno que gane las elecciones generales programadas para el 12 de abril.

Jerí, de 39 años, había reemplazado en octubre en la presidencia a Dina Boluarte, destituida en un juicio político exprés en el cual se alegó su incapacidad para resolver una ola de extorsiones y asesinatos por encargo que afectaba a varias regiones del país. El Congreso, que inicialmente consideró a Jerí un candidato idóneo, lo destituyó el martes por «inconducta en sus funciones y falta de idoneidad para ejercer el cargo», también en un veloz juicio político que refleja la volatilidad del sistema parlamentario peruano.
Jerí cayó en desgracia en enero cuando la fiscalía le abrió una investigación por presunto «tráfico de influencias y patrocinio ilegal de intereses» tras saberse de una cita encubierta con un empresario chino que hace negocios con el gobierno. Su situación se complicó este mes con otra indagación sobre «tráfico de influencias» por su presunta intervención en la contratación de nueve mujeres en su gobierno, lo que generó un escándalo político que terminó por sellar su destino.
La elección de José María Balcázar como presidente de Perú se produjo después de que cuatro congresistas se inscribieran para dirigir el Congreso y suceder a Jerí por estos pocos meses hasta las elecciones de abril. Entre ellos figuraba María del Carmen Alva, expresidenta del parlamento en 2021 y portavoz del partido Acción Popular. Los otros candidatos eran José Balcázar, parlamentario de izquierda; Edgard Reymundo, un socialista de dilatada trayectoria política; y Héctor Acuña, representante independiente cuestionado en el pasado por conflictos de interés.
Perú atraviesa desde 2016 una crisis de inestabilidad institucional caracterizada por un poder legislativo dominante sobre un Ejecutivo débil. De los últimos siete presidentes, cuatro fueron destituidos por el Congreso y dos renunciaron antes de correr la misma suerte. Solamente uno pudo terminar su mandato interino, lo que evidencia la dificultad de gobernar en un sistema político fragmentado y polarizado.
El mandato de Jerí, aunque breve, tenía como objetivo garantizar la transparencia de las elecciones presidenciales y legislativas de abril, comicios que ahora serán organizados bajo la supervisión del nuevo gobierno interino encabezado por Balcázar. El presidente del Congreso y ahora mandatario interino deberá conducir el proceso electoral con imparcialidad y asegurar que los comicios se desarrollen en un clima de estabilidad y confianza ciudadana.

Pese a la turbulencia política, Perú ha logrado blindar su economía social de mercado frente a las crisis institucionales. El sol peruano es una de las monedas más estables de América Latina y la inflación anual no supera el 1,5 por ciento, cifras envidiables en una región marcada por la volatilidad económica. Sin embargo, su talón de Aquiles es la informalidad: siete de cada diez peruanos trabajan sin protección social ni prestaciones laborales legales, lo que representa un desafío estructural para cualquier gobierno.
La designación de Balcázar ha sido recibida con cautela por los distintos sectores políticos y económicos del país, que esperan que su breve gestión aporte estabilidad y garantice la realización de elecciones limpias y transparentes. El nuevo mandatario interino, con más de cuatro décadas de trayectoria política, enfrenta el reto de conducir al país en uno de los momentos más complejos de su historia reciente, con un Congreso fragmentado y una ciudadanía que ha perdido la confianza en sus instituciones.
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