PANDORA: LA TRANSIGIBLE INTERACCIÓN TECNOLÓGICA

KEYWORDS Fenomenología, Introspección, Existencialismo, Experiencia, Realidad, Semiótica, Hermenéutica.

Cristian Trejo
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Podemos hacer el atrevimiento para decir que la mitología griega no esta apartada de la realidad de hoy, aún cuando parece que existe desface de tiempo significativo, pero que dentro de su contexto viene un entramado de información que puede transgredir al tiempo mismo, y puede ser tan actual. Se menciona que Pandora (Hesíodo) viene a ser el espejo incómodo, donde no solo se trata de una mujer que fue creada por los dioses, si lo vemos es la encarnación y manifestación de la curisosidad humana, al ser liberada de sus limites, puede entenderse como el principio del caos; para esta intervención en particular nos concentraremos en la caja (o el pithos) que se abrió, y como de ella salieron la peste, vejez, guerra y hambre dejando solo la esperanza (elpis) en el fondo.

En el ahora, la caja ya no es de madera y bronce, sino de cristal liquido y circuitos. Se ha digitalizado, en el mundo contemporáneo paso a ser un dispositivo de comunicación (smartphone) ahora podemos decir es el “botón de pandora”, el cual se pulsa varias veces al dia, impulsado por la misma hybris mítica. Lo anterior, no es simplemente una reflexión sin sentido, pero es pertinente preguntar ¿dónde se esconde la esperanza?, no solo se trata de actuar en la naturalidad como si las cosas ya estuvieran desde antes de que nacieramos, (parece algo que es innevitable), el impacto y enagenación que a tenido en nuestra interacción humana; cuando parece que la tecnología nos acerca, se puede tener la percepción que nos aleja de lo humano, y parece que entramos en una dicotomia que puede volverse un bucle si salida.

El mito de pandora parece tener la metáfora idonea para abordar la desazón que puede ser fundamental para tratar de entender nuestra realidad;

Por una parte la plaga de la (In)formación, si bien en la antigüedad la peste era un mal físico. Hoy se puede decir que sufre de la infodemia, ante la caja abierta que viene a ser el internet donde se libera una sobre carga incontrolable de datos, fake news y algoritmos que en la mayoria de los casos realizan una polarización que resuena con eco en diversos ambitos de la sociedad.

La habilidad para filtrar información se vuelve un ejercicio que sea replazado por algoritmos, donde la información se ahoga en diluvio de bits, lo veraz se ha vuelto una sombra esquiva.

El escenario del juicio constante, donde el mito de la vejez viene a simbolizar el deterioro y sufrimiento. En esta interacción, la manifestación del deteriorio social es causa de la cultura de la vigilancia y constante exposición critica. Se ha construido un Coliseo de Likes, donde la vida privada pasa a ser el espectáculo y el juicio popular la condena. Cada post viene a ser una invitación a la crítica, análisis y olvido, dejando la cicatriz digital que tal parece no envejece del todo, se vuelven permanentes y su disolución tarda mas de lo que se asimila o comprende.

La guerra silenciosa, se paso de la contienda mítica sobre el hambre a la batalla de la ansiedad existencial generada por las redes sociales. La distopia sobre la excelencia prefabricada, que la mayoria exhibe con un ápice de felicidad, seudo éxito o escaparate de la realidad en viajes; mientras al otro lado de la pantalla, se experimenta una estela de oscuridad en la comparación. Parece que es el hambre del alma: una insatisfacción crónica que impide valorar lo que se tiene aquí y ahora.     

Dentro de esta teogonía del relato mítico, recordar que la esperanza (elpis) permanecio en el fondo de pithos cuando Pandora lo cerró de golpe; en la frenética realidad, es evidente que la esperanza no se encuentra en nueva aplicación, es ambiguo creer que puede venir en el próximo avance tecnológico y menos en un feed inspirador, parece que la esperanza contemporánea se encuentra en el acto de la resistencia filosófica, haciendo un cierre consciente de desonectar y cultivar el ocio reflexivo sobre la interacción automatica; curar la curiosidad en reorientar, la fuerza con la que se abrio la caja dirigiendo hacia un mundo interior, en lugar de navegar en lo expotencial de información que puede tener la red; por último la inmerción de recuperar el silencio y entrar en la práctica de buscar el silencio digital donde la voz de elpis, la esperanza puede ser escuchada por encima del ruido.

No podemos entrar en el ostracismo de hacer algún desaliento de la tecnológia, pero si podemos reedireccionar la educación de nuestro comportamiento y relación ante ellá; la lección de Pandora no es una condena al ser humano, sino una sentencia de advertencia; el axioma de ¿donde nuestra libertad comienza? o ¿donde termina la esclavitud nuestro propio impulso?. Se vuelve una invitación a llevar a cabo una pausa, por un momento cerrar el pithos y hacer una observación de 360 grados, con el deber de profundizar la experiencia real para reencontrarse y liberarse de un mundo desesperadamente necesitado de atención.

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