La Asamblea General de las Naciones Unidas ha pedido el cese del embargo económico y comercial de Estados Unidos contra Cuba con una mayoría abrumadora. La resolución, que ha sido una constante anual por más de tres décadas, obtuvo este año 187 votos a favor, dos en contra (Estados Unidos e Israel) y una abstención (Ucrania). Esta votación refleja un incremento en el apoyo internacional respecto a años anteriores.
Durante la sesión de la Asamblea, los aplausos resonaron tras la proyección de los resultados que condenan la política estadounidense impuesta sobre Cuba desde 1962. El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, condenó en su discurso el embargo, argumentando que este representa una violación a los derechos fundamentales de los cubanos y equivale a un acto de guerra en tiempos de paz.
Los países miembros argumentaron en contra del carácter unilateral del embargo y su naturaleza anacrónica, insistiendo en que perjudica principalmente a la población cubana más que al gobierno de la isla. Varios aliados de Estados Unidos criticaron la política, calificándola de injerencista y contraproducente. En la Asamblea, agrupaciones de países de distintas regiones expresaron su oposición al bloqueo a través de mociones y discursos.
A pesar del fuerte respaldo a Cuba en la Asamblea General, la continuidad del embargo resalta la limitada influencia práctica de esta entidad de la ONU. Durante 31 años, la Asamblea ha votado por una resolución similar sin lograr un cambio significativo en la política de Estados Unidos hacia Cuba. El canciller Rodríguez destacó que la administración actual de Joe Biden no ha revertido las políticas de su predecesor, Donald Trump, pudiendo hacerlo con una sola firma. Además, denunció el impacto económico severo que el embargo ha tenido en Cuba, estimando pérdidas millonarias a lo largo de las décadas.
