Miles de familias en Tabasco, Yucatán, Quintana Roo y Campeche enfrentaron una noche de angustia cuando un repentino corte de energía eléctrica dejó a comunidades enteras a oscuras en plena ola de calor con temperaturas superiores a los 30 grados centígrados. El apagón masivo comenzó alrededor de las 18:00 horas y se prolongó por más de cinco horas, generando malestar entre la población que exigía respuestas inmediatas.
La Comisión Federal de Electricidad (CFE) tardó horas en ofrecer una explicación oficial sobre lo ocurrido. Finalmente, la dependencia federal reveló que el problema se originó por una falla en el gasoducto Mayakán que suministra combustible para la generación eléctrica. Según el reporte técnico, el gas natural presentó un exceso de humedad debido a problemas en la central Nuevo Pemex, lo que obligó a las plantas generadoras a cambiar a combustibles alternos y provocó el desabasto energético.
Mientras técnicos trabajaban contrarreloj para restablecer el servicio, solo el 47% de los usuarios afectados había recuperado la energía eléctrica hacia la medianoche. La situación generó particular preocupación en ciudades como Villahermosa, Ciudad del Carmen, Cancún y Playa del Carmen, donde el apagón afectó zonas comerciales y residenciales por igual.
Este incidente reavivó las críticas contra la CFE por la mala calidad del servicio en la región, especialmente durante la temporada de calor cuando más se necesita el suministro eléctrico continuo. Vecinos de diversas localidades manifestaron su frustración ante la combinación de altas temperaturas y falta de energía, mientras recordaban que pese a la implementación de la Tarifa 1F -supuestamente la más baja del país- las facturas de luz siguen siendo motivo de quejas constantes.
Prospectiva
El megaapagón en el sureste mexicano expuso una vez más la fragilidad del sistema eléctrico nacional y la dependencia crítica del gas natural para la generación de energía. Expertos advierten que sin inversiones sustanciales en modernización de infraestructura, este tipo de incidentes podrían volverse más frecuentes, afectando no solo a hogares sino también a negocios y servicios esenciales en toda la región
