Octavio Paz / ¿Dónde está la mirada?

José Alberto Machuca-Islas
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MUCHAS VECES me he planteado la pregunta ¿Qué tan necesario es Octavio Paz y su obra literaria en un país como México? ¿Y si es necesario, qué tanto lo es? Estas interrogantes no son superficiales. Octavio Paz pertenece a un México que ha quedado rezagado y en el olvido por razones ideológicas y no por hartazgo cultural. Ya tempranamente Isaac Asimov en los 80´s denunciaba una ideología donde el anti intelectualismo denostaba al Conocimiento en pro de la ignorancia. Significa en esencia que «mi ignorancia es tan válida como tu conocimiento» y aún más: es moralmente superior… Este es el mal de nuestro tiempo. El Zeitgeist que nos oprime.

Octavio Paz, pensador de la libertad, ensayista, poeta, escritor, intelectual, político… Analizaba con claridad «les temps» que le toco vivir. Este México que se desgarraba entre el pasado −de lo que pudo haber sido− y el futuro, incierto y desesperanzador. Paz agregó un elemento a la vida cultural mexicana: el derecho personal de acceder al conocimiento.

En cambio, se abrogó el derecho a crecer íntegramente… Algunos otros poetas e intelectuales mexicanos se inspiraban en él. No es coincidencia que junto al escritor y ensayista Enrique Krauze colaborasen estrechamente en la revista ‘Vuelta’, donde pudieron definir sus metas culturales: la convergencia de múltiples literaturas, en especial la latinoamericana, su condición apolínea de la vida, su luminosidad… Su legado cultural es inmenso y cada ciudadano que ame la libertad y la democracia debe leer su obra y poesía… En ‘Piedra del Sol’ revela la vida cósmica del ser universal. El ciudadano cosmopolita que vaga de un lugar a otro, México, Estados Unidos, Francia, India… Su condición surrealista le permitió vivir «como europeo». André Breton sugirió traducir al francés ‘Águila o Sol’. Lo onírico y el subconsciente abrieron nuevos caminos para entender al hombre en sociedad. Una manera de tolerancia, dentro de las vanguardias que iban y venían y descollaban por sí mismas hasta el caer vencidas. México era un crisol de grandes cambios en América Latina. Desde otro extremo del continente el inefable Borges enlazaba a las naciones sudamericanas y centroamericanas con un hilo invisible. Paz y Borges tiraban el anzuelo donde la poesía y la escritura hispanoamericana daban forma a la vida cultural y académica del continente…

Si hay algo que define el estilo y la obra de Paz, es la claridad con la cual mostraba su obra poética y sus ensayos. Siempre fue un referente en la cultura mexicana y otros poetas y escritores como Eduardo Lizalde y Xavier Villaurrutia veían en Paz el pasaporte y la legitima aspiración a la alta cultura mexicana. Y junto a Juan Rulfo, Carlos Fuentes y Ramón Xirau dieron a México su lugar destacado en el ámbito cultural. Su obra poética Piedra del Sol (1957) y Libertad bajo Palabra (1960) lo llevaron, tiempo después, a ser nominado y ganar el premio Nobel de Literatura en 1990, no sin antes ganar el prestigioso Grand Prix International de Poésie en Bélgica en 1963. Le valió el reconocimiento del presidente de México Adolfo López Mateos. Sus palabras persisten: «Octavio Paz es, indudablemente, un gran poeta y en los últimos años su obra ha sido vertida a varios idiomas. Es un escritor, de fama internacional y bien puede decirse que es el poeta mexicano más conocido del mundo. Su poesía, que está casi toda dentro del surrealismo, ha recibido, en repetidas ocasiones, la aprobación de la crítica internacional y el premio que ahora se le otorga, es altamente merecido. Puede decirse que todos los poetas de México, grandes y pequeños, estamos muy contentos de esta nueva muestra de aprobación internacional que recibe». Fue aprobado al mismo tiempo por poetas como José Gorostiza y Andrés Henestrosa.

Fue embajador en la India, esta con su grandeza le abrumo de tal forma que nunca pudo develar los grandes misterios a Paz. Fue una mirada crítica, más cercana a la realidad subyacente de esa enorme cultura que creo grandes religiones. Paz, por decirlo capto la mirada de Occidente dentro de lo oriental. En lo personal, Paz se conectaba secreta e inadvertidamente con la corriente oriental indo-japonesa. Buda y otras deidades le llamaron, y en el poeta, la iluminación y la calma se reflejaron en cada una de sus páginas. Escribió Haikus de notable belleza… Cuando algunas voces de gran prestigio literario afirman que Paz era un genio y vidente a la vez no se equivocaban. De estilo impecable y una claridad pasmosa, descifraba la historia y la catapultaba en presente e insólitamente al futuro. Esta es la importancia de siempre mantener vivo a Paz en la conciencia mexicana. Leerle significa ver. Ver es comprender nuestra actualidad y nuestros procesos psíquicos de existencia. La existencia en un proceso vital, la literatura, la poesía y el intelectualismo son la base de una mejor existencia.

¿Dónde está la mirada? La mirada está más cerca de quien ve.

Nada se oculta, se escribe en el aire que nos rodea, en las rocas donde tropezamos para reflexionar nuestra existencia. El poema la Piedra del Sol, donde el mismo Paz lo definía como una «frase circular», empieza y termina igual, para recordarnos el eterno retorno cósmico. El caminar del planeta Venus en torno al Sol… Un recomenzar una y otra vez…

[Un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo,
y llega siempre: ].

José Alberto Machuca-Islas
Literatura y Análisis

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