El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, inició este viernes su tercer mandato consecutivo en medio de acusaciones de fraude electoral, un creciente aislamiento internacional y severas sanciones económicas. A pesar de este panorama, Maduro mantiene el respaldo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y el control total de los poderes del Estado.
Durante la ceremonia de investidura, realizada en la sede del Parlamento venezolano dominado por el chavismo, Maduro prometió que este nuevo período presidencial será el «período de la paz». El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, oficializó su juramentación.
El acto de investidura se llevó a cabo un día después de una protesta opositora que culminó con la denuncia del secuestro exprés de la líder opositora María Corina Machado, acusación que el gobierno calificó como un «invento». Mientras tanto, las posibilidades de que el opositor Edmundo González Urrutia asuma la presidencia se desvanecen, a pesar del reconocimiento internacional que ha recibido.
El gobierno de Maduro enfrenta un rechazo creciente en el ámbito internacional. Reino Unido impuso sanciones a 15 altos funcionarios venezolanos, calificando de «fraudulento» el proceso electoral. Por su parte, Estados Unidos sancionó a ocho altos cargos del gobierno, incluyendo al presidente de PDVSA, el ministro de Transporte y el jefe de la aerolínea estatal Conviasa.
Además, el gobierno estadounidense aumentó a 25 millones de dólares la recompensa por información que permita capturar a Nicolás Maduro y a su ministro del Interior, Diosdado Cabello, por cargos de narcotráfico y corrupción. También ofreció 15 millones de dólares por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López.
La seguridad en Caracas se reforzó de manera drástica con motivo de la toma de posesión. El centro de la capital venezolana fue blindado con retenes policiales, militares fuertemente armados y calles bloqueadas. A pesar de que los comercios permanecieron abiertos, el tránsito fue escaso debido al clima de tensión.
Como medida preventiva, el gobierno venezolano ordenó el cierre temporal de la frontera terrestre y el espacio aéreo con Colombia hasta el lunes, alegando la existencia de una supuesta «conspiración internacional». Maduro ha denunciado reiteradamente intentos de golpe de Estado, señalando a Colombia y a Estados Unidos como responsables.
Desde que asumió el poder en 2013, tras la muerte de Hugo Chávez, Nicolás Maduro ha gobernado con mano dura, respaldado firmemente por la Fuerza Armada. A pesar de los llamados de la oposición, encabezada por González Urrutia, para que los militares desconozcan a Maduro, la cúpula militar ha reiterado su «lealtad absoluta» al mandatario.
La profunda crisis política, económica y social ha provocado el éxodo de más de siete millones de venezolanos, según datos de la ONU, agravando la situación humanitaria del país. Con la inminente llegada de Donald Trump nuevamente al poder, se anticipan posibles nuevas sanciones y la reactivación del embargo petrolero que impactaría aún más la ya debilitada economía venezolana.
