El ex primer ministro de Israel, Yair Lapid, hizo una dura acusación contra su sucesor, Benjamín Netanyahu, durante su comparecencia ante una comisión civil de investigación. Según Lapid, Netanyahu y su Gobierno no prestaron la debida atención a las advertencias del Ministerio de Defensa sobre una inminente agresión por parte de milicias palestinas, lo que facilitó el ataque del grupo islamista Hamas el 7 de octubre del año pasado. Lapid sostiene que, mientras Netanyahu estaba enfocado en la aprobación de una controvertida reforma judicial, se desestimaron serias amenazas de seguridad.
En su declaración, Lapid reveló que en julio de 2023 recibió un informe de Ronen Bar, jefe del Shin Bet, que contenía «advertencias sin precedentes» sobre las posibles consecuencias de seguridad derivadas de la polarización provocada por la reforma judicial. Lapid consultó con Bar si Netanyahu y sus ministros estaban al tanto de estos riesgos, a lo que Bar respondió que sí, confirmando la preocupación sobre la seguridad nacional.
El 21 de agosto de 2023, el secretario militar de Netanyahu, el general Avi Gil, entregó al primer ministro y a Lapid un informe de seguridad que alertaba sobre la percepción de «debilidad» en el lado israelí. El informe destacaba problemas como la división interna, tensiones internas, una reducción en la preparación del Ejército y una crisis emergente con Estados Unidos, principal aliado de Israel.
Lapid describió la respuesta de Netanyahu ante la advertencia del general Gil como «aburrida e indiferente», señalando que el primer ministro no hizo comentarios significativos sobre el informe. Además, Lapid afirmó haber revisado material de inteligencia clasificado que indicaba una erosionada capacidad de disuasión de Israel frente a sus enemigos, lo que habría aumentado el riesgo de un ataque.
El partido de Netanyahu, Likud, ha reaccionado contundentemente contra las acusaciones de Lapid. En un comunicado, Likud negó que Netanyahu hubiera recibido advertencias sobre una guerra en Gaza antes del 7 de octubre, afirmando que las acusaciones de Lapid son falsas. El partido también criticó a Lapid, llamándolo «el último en predicar sobre moralidad en cuestiones de seguridad».
La polémica en torno a estas declaraciones refleja la creciente tensión en Israel respecto al manejo de la seguridad nacional y las políticas internas del país. La respuesta del Gobierno y la investigación en curso podrían tener implicaciones significativas para la política y la seguridad israelíes en los próximos meses.
