Poder Central. La Gran Muralla… Fronteriza:“One Big Beautiful Bill”

Carlos Graciano
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Entre tantas discusiones polémicas en torno a las decisiones administrativas de Donald Trump, el tema del muro fronterizo había sido dejado de lado en las conversaciones cotidianas, sin embargo con la entrada en coyuntura de la iniciativa llamada “One Big Beautiful Bill” que recientemente fue firmada e introducida como ley por el mandatario estadounidense, el muro está de vuelta.

De acuerdo a información de la página del Congreso Estadounidense, se asignarán más de 46 billones de dólares para temas de la sección 90001 “infraestructura fronteriza y el sistema mural”, los cuales serán empleados en: la construcción, instalación o mejora de barreras primarias, flotantes o secundarias nuevas o de reemplazo; caminos de acceso, elementos pertenecientes al sistema de barreras como cámaras, luces, sensores y demás tecnología de detección; así como cualquier trabajo de preparación para el terreno o cerca de la frontera para permitir a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus siglas en inglés) llevar a cabo sus operaciones, incluidas la construcción y el mantenimiento del sistema de barreras.

De acuerdo con un reportaje de la BBC, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, durante el primer período presidencial de Trump, se construyeron 727 kilómetros de muro, de los cuales son en su mayoría reconstrucciones hechas sobre tramos de muro ya existente, realizados por administraciones anteriores. De hecho, según el New York Times que cita información de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental, durante la primera administración de Trump solo se añadieron 140 kilómetros de vallas nuevas.

Según el mismo reportaje del New York Times, existen 1,136 kilómetros no contiguos de muro, tomando en cuenta que tal como reporta la Embajada de México en los Estados Unidos, hay 3,152 kilómetros de frontera que van “desde el monumento 258 al noroeste de Tijuana hasta la desembocadura del Río Bravo en el Golfo de México”, por lo que los recursos asignados por Trump a la continuación de la construcción del muro aún tienen un amplio camino donde ser invertidos para la construcción de una muralla que genere un marco comunicacional de rechazo al otro, a lo extraño o diferente, en especial tratándose de una frontera con un país aliado, con el cual se ha insistido en implementar decisiones no acordes a lo que podría ser un acercamiento más amistoso con uno de sus principales socios comerciales.

Lo que sus aliados u otras naciones piensen poco o nada importa a Trump, pues él ha sido congruente con su agenda y se ha enfocado en cumplir las promesas que hizo a quienes votaron por él, polarizando el ambiente al generar una clara diferenciación a nivel nacional como Estados Unidos y el resto del mundo que debe adaptarse a su estilo de hacer las cosas recordando que tiene el poder para imponer su autodeterminación y a nivel nacional generando una diferenciación entre quienes le apoyaron y le apoyan; y entre quienes van en contra de sus decisiones.

Más allá de ello, la línea discursiva de trump ha sido simple, pero contundente, yendo siempre de un punto “A” a un punto “B” sin vueltas o giros en el camino, apoyado por la inmediatez de las redes sociales, dejando de lado pesos y contrapesos, simplemente diciendo y haciendo, evitando obstáculos esperando que el resultado cuente con el apoyo popular de la mayoría o como se suele decir en Estados Unidos “we the people”. ¿Hasta qué punto la respuesta inmediata seguirá funcionando a Trump para contar con el respaldo social de su población?, ¿Cuál será el límite del soporte popular que podrá alcanzar antes de que las incomodidades generadas por la polarización hagan surgir otro personaje igual de estridente que busque competir o aún haciendo una apuesta más arriesgada, pueda competir con Trump?, ¿Qué tan exitosa será la aplicación de una política proteccionista y nacionalista para mantener el dominio como superpotencia a nivel global? Al tiempo lo sabremos.

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