El regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa provocó una reacción poco habitual dentro de Morena. El partido, la Secretaría de Gobernación y aliados políticos marcaron distancia de la decisión del mandatario. Morena aseguró que no conoció previamente su reincorporación y la calificó como una determinación personal.
Rocha Moya retomó el cargo después de 112 días de licencia. Su salida temporal ocurrió tras señalamientos de autoridades estadounidenses por presuntos vínculos con el crimen organizado.
El gobernador rechaza las acusaciones y sostiene que no existen pruebas suficientes en su contra. Sin embargo, las investigaciones relacionadas con el caso continúan generando presión política.
La principal novedad ahora es el aislamiento político que enfrenta Rocha dentro del movimiento que lo llevó al gobierno estatal.

Morena se distancia del regreso de Rocha Moya
Morena se deslindó públicamente de la decisión de Rocha Moya. La dirigencia nacional afirmó que no tuvo conocimiento previo de su regreso al cargo.
El partido también señaló que respetará el Estado de derecho, el debido proceso y los resultados de las investigaciones de la Fiscalía General de la República.
El mensaje resulta relevante porque Rocha Moya pertenece a Morena. Su regreso ocurre además en medio de un expediente que ha generado presión política nacional e internacional.
La dirigencia partidista evitó presentar la reincorporación como una decisión de Morena. Por el contrario, remarcó que se trató de una determinación personal del gobernador.
La postura también coincide con declaraciones de otros integrantes de la llamada Cuarta Transformación.
Ricardo Monreal pidió previamente a Rocha reconsiderar su regreso y solicitar nuevamente licencia. El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados argumentó que debía permitirse la conclusión de las investigaciones.
El llamado de Monreal mostró que el regreso no cuenta con respaldo político unánime dentro del partido.
El legislador incluso advirtió que la decisión podía afectar la imagen de la presidenta Claudia Sheinbaum. También señaló que la oposición utilizaría el caso para cuestionar al gobierno federal.

Segob también marca distancia con Rocha Moya
La Secretaría de Gobernación también calificó el regreso como una decisión personal.
La dependencia federal evitó presentar la reincorporación como una determinación coordinada con el gobierno de Claudia Sheinbaum.
La posición de Gobernación establece una diferencia entre la decisión del gobernador y la postura del gobierno federal.
Además, la dependencia recordó que las investigaciones deben continuar conforme a las atribuciones de las autoridades correspondientes.
Esta precisión adquiere importancia por los señalamientos que existen alrededor del mandatario sinaloense.
Rocha Moya pidió licencia el pasado 1 de mayo. En ese momento explicó que buscaba facilitar las investigaciones sobre las acusaciones realizadas desde Estados Unidos.
Después de 112 días, decidió regresar al cargo sin esperar una conclusión definitiva de todas las indagatorias.
El gobernador argumenta que durante su ausencia estuvo disponible para las autoridades mexicanas. También sostiene que no recurrió a su fuero constitucional para enfrentar las investigaciones.
Su postura contrasta con la decisión de Morena de mantener distancia sobre su retorno.
¿Qué pasó con las investigaciones contra Rocha Moya?
El caso de Rocha Moya tiene un componente nacional y otro internacional.
Estados Unidos lo señaló por presuntos vínculos con una organización criminal. El gobernador ha rechazado esas acusaciones y las considera parte de una ofensiva política.
El gobierno mexicano, por su parte, ha insistido en la necesidad de contar con elementos suficientes antes de tomar decisiones relacionadas con cualquier solicitud estadounidense.
La Secretaría de Gobernación señaló que la Fiscalía General de la República debe informar sobre el avance de las investigaciones dentro de sus atribuciones.
Esto significa que el regreso político de Rocha Moya no necesariamente representa el cierre de los expedientes.
El mandatario retomó sus funciones mientras las investigaciones siguen formando parte del debate público.
Esa situación explica buena parte de la presión que ahora enfrenta dentro de Morena.
El tema también genera una tensión adicional entre la posición del gobernador y la estrategia política del gobierno federal.
Mientras Rocha defiende su inocencia, Morena busca evitar que su regreso sea interpretado como una decisión partidista.
Gobernadores de Morena también toman distancia
La distancia política no quedó limitada a la dirigencia nacional.
Gobernadores de Morena emitieron un pronunciamiento conjunto para pedir madurez y responsabilidad política. También señalaron que las decisiones personales no deben colocarse por encima del mandato ciudadano.
El mensaje representó otra señal de que Rocha Moya enfrenta un escenario complicado dentro del oficialismo.
El pronunciamiento no plantea una expulsión ni una ruptura formal con el gobernador. Sin embargo, establece una posición política clara frente a su decisión.
La diferencia entre Rocha y su partido también ocurre mientras Sinaloa enfrenta una situación de violencia.
Durante la jornada de su regreso se registraron distintos hechos violentos en municipios del estado. Entre ellos ocurrió un enfrentamiento cerca de un estadio deportivo en Angostura.
De acuerdo con la información proporcionada, dos civiles murieron y otra persona fue detenida después de una persecución.
También fueron aseguradas armas, cargadores y cartuchos.
El contexto de seguridad aumenta la presión sobre el gobierno estatal. Rocha Moya regresó precisamente en un momento de alta tensión para Sinaloa.
El regreso de Rocha abre un nuevo escenario político
La reincorporación del gobernador modifica nuevamente el escenario político estatal.
Durante su licencia, Yeraldine Bonilla Valverde ocupó temporalmente la gubernatura. Tras el regreso de Rocha, ella volvió a desempeñar su función como secretaria general de Gobierno.
El mandatario también sostuvo reuniones con integrantes de su gabinete y con representantes de otros poderes estatales.
Su regreso, por tanto, ya tiene efectos administrativos concretos.
Sin embargo, el problema principal para Rocha Moya parece estar en el terreno político.
Su propio partido tomó distancia. La Secretaría de Gobernación hizo lo mismo y varios gobernadores de Morena enviaron un mensaje sobre responsabilidad política.
La oposición, mientras tanto, utiliza el episodio para cuestionar al gobierno federal y exigir explicaciones.
El gobernador sostiene que fue elegido por los sinaloenses y que debe cumplir el mandato para el que fue electo.
Ese argumento será central para defender su permanencia en el cargo.
El regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa no terminó con la polémica que rodea su caso.
Por el contrario, abrió una nueva disputa política dentro de Morena y entre distintos actores de la Cuarta Transformación.
Morena afirmó que desconocía previamente la decisión. Gobernación la definió como un asunto personal y legisladores morenistas pidieron reconsiderarla.
Al mismo tiempo, las investigaciones relacionadas con los señalamientos contra Rocha siguen siendo un punto central del debate.
El gobernador insiste en su inocencia y defiende su derecho a cumplir el mandato estatal.
Ahora deberá enfrentar el reto de gobernar mientras una parte importante de su propio movimiento político mantiene distancia.
La evolución de las investigaciones y la situación de seguridad en Sinaloa serán claves para determinar el impacto de su regreso.
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