Michoacán prohíbe narcocorridos

Filiberto Cruz Monroy
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El estado de Michoacán se sumó oficialmente a la lista de entidades que prohíben los narcocorridos en eventos masivos. A partir de este Jueves Santo, quedó prohibida la interpretación de canciones que hagan apología del delito en conciertos, bailes y espectáculos públicos, según el decreto firmado por el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.

¿Dónde sí y dónde no se pueden escuchar narcocorridos?

El mandatario aclaró que la prohibición solo aplica en espacios públicos, por lo que los ciudadanos pueden seguir escuchando este género musical en sus hogares o vehículos, al considerarse ámbitos privados. Sin embargo, los eventos masivos que incumplan la norma serán cancelados, y los organizadores podrían enfrentar sanciones administrativas.

Postura del Gobierno Federal vs. Estados

Mientras Michoacán, Nayarit, Chiapas, Jalisco, Estado de México y Querétaro han optado por prohibiciones explícitas, la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró que el gobierno federal no vetará ningún género musical. En su lugar, busca fomentar un cambio de conciencia social para que las letras dejen de glorificar la violencia, las drogas y la misoginia.

Incidentes que aceleraron las prohibiciones

* Proyección de «El Mencho»: El grupo Los Alegres del Barranco mostró imágenes del líder del CJNG en un concierto en Jalisco.

* Disturbio en Texcoco: El público se enfureció cuando Luis R. Conriquez se negó a cantar narcocorridos por restricciones estatales.

¿Qué otros lugares tienen restricciones?

A nivel municipal, Chihuahua, Tijuana y Cancún ya aplican sanciones. En Zacatecas, incluso se prohibió este tipo de música en la Feria de Primavera de Jerez para evitar incitación a la violencia.

Prospectiva

La polarización en torno a los narcocorridos refleja un debate más profundo: ¿debe el Estado regular el contenido artístico o priorizar la libertad de expresión? Mientras algunos estados optan por la censura, el gobierno federal apuesta por la concientización. Sin embargo, con eventos cancelados y multas millonarias en juego, la industria musical podría verse obligada a autocensurarse o buscar nuevos formatos para evitar sanciones. El verdadero reto será equilibrar seguridad pública y derechos culturales sin caer en prohibiciones arbitrarias.

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