México evalúa invitación de Trump para unirse a Junta de Paz

Más de 20 gobiernos han aceptado sumarse al organismo impulsado por EU, mientras aliados europeos lo rechazan. México dará respuesta esta semana

Redacción
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La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo informó este martes que su gobierno recibió una invitación formal del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que México se sume a la llamada Junta de Paz, un nuevo organismo internacional impulsado desde Washington para supervisar procesos de paz globales, y adelantó que la administración federal dará una respuesta a la Casa Blanca antes de que termine la semana. Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria señaló que la postura de México se encuentra en evaluación y que el reconocimiento de Palestina como nación será un factor central en el análisis para tomar la decisión.

“Sí recibimos la invitación por parte del presidente Trump y la respuesta que dimos es que lo tenía que analizar la Secretaría de Relaciones Exteriores y tiene que ver con esta decisión: México es un país que ha reconocido a Palestina como nación. Entonces en unos días vamos a dar la respuesta”, declaró Sheinbaum Pardo. La presidenta enfatizó que la determinación no será personal, sino que se tomará “en el marco de nuestra Constitución”, la cual establece el principio de la autodeterminación de los pueblos. “Por eso en el momento que esté ya la respuesta la haremos saber”, agregó.

La Junta de Paz (Peace Board), presidida por Donald Trump, fue inicialmente planteada como un mecanismo para supervisar el alto al fuego en la Franja de Gaza, pero sus funciones se han ampliado hacia un mandato global más extenso. Hasta el momento, más de una veintena de gobiernos han anunciado su adhesión al organismo. Según la lista proporcionada por fuentes oficiales, entre los países que han aceptado se encuentran Argentina, Albania, Armenia, Azerbaiyán, Baréin, Bielorrusia, Bulgaria, Camboya, Egipto, Hungría, Indonesia, Jordania, Kazajistán, Kosovo, Marruecos, Mongolia, Pakistán, Paraguay, Qatar, Arabia Saudita, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Uzbekistán y Vietnam.

Sin embargo, la iniciativa ha encontrado resistencia significativa entre aliados tradicionales de Estados Unidos en Europa. De acuerdo con un reportaje publicado el pasado 23 de enero por el diario The New York Times, varios gobiernos europeos han declinado la invitación. El medio señala específicamente que Francia, Italia, Noruega, Eslovenia, España, Suecia y el Reino Unido han rechazado unirse al organismo. El periódico también detalló que la Casa Blanca retiró la invitación a Canadá después de que su primer ministro, Mark Carney, instara a líderes de naciones pequeñas a resistir la doctrina de “Estados Unidos Primero” promovida por Trump.

El artículo del Times describe a la Junta de Paz como una entidad que ha despertado “fuerte escepticismo entre algunos aliados de Estados Unidos”, ante la percepción de que Trump busca “crear un rival de las Naciones Unidas que lo coloque a él al mando”. Los estatutos del organismo, según el reportaje, le otorgan un mandato amplio y global y concederían a Trump, como presidente del consejo, poder de veto, la facultad de emitir resoluciones y directrices, e incluso la potestad de nombrar a su propio sucesor. Asimismo, se establece la posibilidad de que los países aporten más de mil millones de dólares a cambio de un asiento permanente en la junta.

El contexto internacional añade otra capa de complejidad a la decisión mexicana. La Junta de Paz fue respaldada formalmente por el Consejo de Seguridad de la ONU en noviembre de 2025, lo que le otorga una base de legitimidad internacional al menos hasta finales de 2027. Entre los 20 miembros fundadores que participaron en la ceremonia de firma en Davos, Suiza, se encuentran naciones con las que México mantiene relaciones diplomáticas sólidas, como Argentina, Hungría, Indonesia, Pakistán, Arabia Saudita, Turquía, Emiratos Árabes Unidos y Qatar.

Para México, la decisión implica navegar un escenario geopolítico delicado. Por un lado, está la relación bilateral con Estados Unidos, su principal socio comercial y vecino, cuya administración actual ha mostrado una tendencia a penalizar a los países que no se alinean con sus iniciativas internacionales. Por otro, se encuentra la tradición de política exterior mexicana, basada en los principios de no intervención, autodeterminación y multilateralismo a través de la ONU, así como su histórico apoyo a la causa palestina. México reconoció al Estado de Palestina en 1975 y ha mantenido una postura constante a favor de una solución de dos estados.

La respuesta del gobierno de Sheinbaum, que se espera para los próximos días, será interpretada como un posicionamiento estratégico sobre el futuro del multilateralismo y el alineamiento de México en un mundo donde las instituciones tradicionales enfrentan desafíos. La evaluación que realiza la Cancillería mexicana no solo considera el aspecto político y de principios, sino también las implicaciones prácticas de pertenecer a un organismo con una estructura de poder concentrada y requerimientos financieros significativos.

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