En un mundo donde la gente se siente más estresada que un malabarista pisando legos, el minimalismo ha aparecido como el héroe de capa simple para combatir los estragos cotidianos, especialmente en el rush del mundo laboral y en el caótico universo de las benditas redes sociales.
Hace tiempo divagando entre lecturas sobre los estoicos, vi en Amazon un libro que llegó como un súper héroe con una capa minimalista; Algo así como un Batman con un traje de una sola pieza y sin accesorios extravagantes.
La obra «Vida Minimal» de Pedro Campos, te muestra cómo transformar tu vida de «¿Por qué siempre estoy tan estresado?» a «Mira toda la basura que consumo y no necesito». Aprendí cinco pasos que te llevan de la sobrecarga digital y el estrés, al país de la meditación y reflexión.
Es como si te estuviera dando un cóctel de relajación en un vaso minimalista, con una pizca de desconexión digital y una cucharada de autocuidado.
En primer lugar, «mi amigo Pedro» destaca la importancia de soltar el teléfono y desconectarse de las redes sociales de vez en cuando, como si fueras a un retiro de yoga digital. Te aconseja poner límites a tu relación con los dispositivos electrónicos, para que puedas tener tiempo para aburrirte como en los viejos tiempos y tener esas conversaciones espontáneas de antaño.
¿Cuándo fue la última vez que tuviste una platica significativa? Cuando fue la última vez que viste a tu pareja a los ojos más de 30 segundos.
En segundo lugar, te dice que hagas una limpieza de primavera en tu oficina, dejando solo lo esencial, como si fueras a realizar el Kondo-ing de tu espacio de trabajo. Te recomienda deshacerte de las tareas innecesarias como si fueran calcetines viejos, y delegar lo que no es tan importante para que puedas dedicarte a las cosas que realmente importan (como el té de la mañana o las siestas de la tarde), ya te la sabes, si todo es urgente e importante algo anda mal.
En tercer lugar, te dice que comas bien y hagas ejercicio, como si fueras un atleta olímpico en entrenamiento para la carrera de la vida. «Mi amigo Pedro» es como un entrenador personal que te anima a hacer flexiones de gratitud y a correr kilómetros de meditación para mantener tu salud física y mental en plena forma.
En cuarto lugar, te insta a pasar tiempo de calidad con amigos y familiares, como si estuvieras organizando una fiesta de pijamas todos los días. Te dice que cultives relaciones significativas, como si fueras un jardinero de la amistad, regando la empatía y podando los malentendidos para que florezcan los lazos humanos en tu vida.
Por último, Estar Presente; te anima a oler las rosas y agradecer las pequeñas cosas de la vida, como si fueras un poeta romántico en un campo de amapolas. Campos te dice que te detengas y huelas el minimalismo del café por la mañana, y aprecies el arte de vivir una vida más sencilla y consciente.
«Vida Minimal» de Pedro Campos es como una guía turística divertida para llevar a la gente del caos al zen, del estrés a la serenidad, y del desorden digital a la paz mental. Su forma sencilla de explicar incluso con diagramas de flujo si realmente necesitas comprar algo o no son buenos consejos que te llevan a un viaje de auto-descubrimiento minimalista en un mundo cada vez más complicado y tecnológicamente agitado.
Ese libro lo he prestado, lo he perdido y ahora lo tengo en digital para consultarlo de vez en vez. Es relativamente sencillo pero te puedo llevar a cuestionarte ¿qué vacio quieres llenar con todo lo que te compras y no necesitas? Fuerte, ¿no? ¿Necesitas la aprobación de tus seres queridos, la validación de tu entorno o simplemente nos gobierna el ego a la hora de tomar decisiones?
Voltea alrededor de tu espacio de trabajo o de tu casa. ¿Cuántas cosas realmente requieres que ocupan un determinado metro cuadrado y cuánto vale ese metro cuadrado en tu vida?
Todo es un proceso y cuestionarse, es sólo el principio.
Oliver Cardoso | Recursos Humanos | Desarrollo Organizacional | Desarrollo Humano
Presidente del Club «Estuve en el buró de crédito a los 18 años por una tarjeta para comprar ropa pero salí 2 años después».
