Todo ocultamiento tiene como destino la Revelación… (Rabi Moshe Heim Luzatto).
ESTE ARTICULO VERSA sobre un libro magnifico del Rabí Joseph B. Soloveitchik: “Maimónides, entre la filosofía y la Halajá”. El libro es un trabajo sólido, extenso y extraordinario que resalta las cualidades de RAMBAM como pensador.
Resulta revelador y elocuente el punto de partida inicial, la diferencia entre el pensamiento griego y el pensamiento hebreo, todo esto enmarcado en el pensamiento Occidental. En mi marco de referencia en la antigua Hélade la posición central del Conocimiento abarcaba los más profundos deseos de comprensión de la naturaleza y su fenomenología.
La definición de filosofía se describe etimológicamente a sí misma. En cambio la cultura hebrea se basa en la Revelación.
El TANAJ da fe de ello. Pero pongamos los temas sobre la mesa: Aristóteles afirma que existe un Numen que da sentido a la existencia y a la materialidad, de ahí su teoría hilemórfica. Lo cual significa que la substancia Ousia está compuesta de dos principios esenciales: materia y forma.
Maimónides, en cambio, no afirma, sino Revela. Aristóteles y su posterior escuela escolástica basan sus conjeturas en un viaje intelectual sin precedentes tratando de conciliar la razón y la fe. Un vuelo histórico que termina siglos después literaria y lacónicamente en spleen. La filosofía Europea racionalista es testimonio de que las ideas aristotélicas construyen el cimiento de las ciencias especulativas. Maimónides, sin embargo, tiene la trascendencia de traer a Occidente la presencia divina del Eterno. La Shekhina.
Aristóteles entiende que la divinidad se encuentra fuera de su creación, donde no hay interacción con sus seres creados. Maimónides revela exactamente lo contrario, que dentro de la tradición judía, el Creador, no solamente crea su reino, sino que se manifiesta con cada uno de sus seres. Esta conexión inmutable es la fe, la conciencia es propia de la teleología y teología hebrea…. No es para soslayar la entelequia filosófica aristotélica puesto que contiene elementos de bellísima inspiración… Afirma que el estudio y las facultades intelectuales es la característica más pura de ser afín a sus dioses. (El Numen es plural). Para Maimónides, con sus principios de fe, de unidad y de su inseparabilidad e imposibilidad de existencia revisita, una y otra vez, la conciliación cabalística que siglos después diera forma el Rabí Moshe Cordovero y luego el Rabí Isaac Luria.
Aristóteles afirma que Di.s es pensamiento y se piensa Él solo a sí mismo. El hombre yace olvidado, condenado a pensarse en su mismidad y condenado a especular sobre la realidad. Heidegger, en la misma postura, encuentra que el hombre ha sido “expectorado” a una realidad misteriosa y ominosa. No hay relación entre Di.s y el hombre. La filosofía es un grandioso eufemismo del pesimismo aristotélico. Di.s no posee voluntad ni libertad. Es un flaneur, un vagabundo, un ser sin rumbo que habita su propia creación.
Ya en la Edad Media, Maimónides tanto como el Rabí Yehuda Ha-Levy otorgan y reconocen que la filosofía tiene el mérito de la búsqueda de Di.s a nivel intelectual. Una labor honesta y humana. De ahí su importancia para Occidente. Esta honestidad, al mismo tiempo, no queda inmune de una crítica que señala que la investigación racional y el análisis son insuficientes para llenar el espacio de lo divino. La investigación debe continuar… R. Ha-Levy da por sentado que el nuevo método de interpretación de lo divino es independiente de la filosofía. Maimónides, por lo contrario, afirma que la actividad filosófica e intelectual precede a la nueva metodología. El nuevo ideal de religiosidad debe sustituir la religiosidad intelectual.
Aristóteles y otras escuelas filosóficas griegas ven en la imitatio Dei el acercamiento más profundo a la Divinidad. Termina en lo filosófico, tomado como especulación. Es sin embargo, una aproximación, una asíntota intelectual sin contacto íntimo y personal con la Causa Prima. R. Ha-Levy discurre que el método filosófico puede llevar a la Causa Primera de un modo impersonal, mas no a un Di.s personal, vivo y que muestre compasión por los asuntos humanos. Afirma que una postura así es incapaz de satisfacer el alma humana.
Entonces, ¿qué satisface al alma humana? ¿Es tan profunda que necesita contacto íntimo? Maimónides subraya en su hermosa parábola de la Guía de los Perplejos (3:51). Es como estar en una habitación y creer que Di.s está ausente. Percibido intelectualmente, más no sentido. La revelación de Di.s puede llevar al hombre al contacto íntimo con Él. A su personificación. Di.s se manifiesta… El hombre alcanza su aspiración máxima de hacer contacto con la Divinidad. Se cierra el círculo y el hombre trasciende y se hace Uno con la creación y su Creador.
En su Metafísica XII Aristóteles afirma que la deidad es pensamiento y que lo único que le corresponde al hombre es imitar en otra escala al Numen percibido como un múltiplo de seres. Imitación como sinónimo de acercamiento… El estudio como metodología, la virtud intelectual como actividad suprema. Desliza una idea inquietante, de que la Deidad no escucha a la humanidad ni a sus peticiones. Sólo un gran silencio…
La recuperación teológica de Maimónides y su aportación más importante se resume en los Trece Principios de Fe judía, que dan pauta al pensamiento místico del pueblo hebreo. Primero: que el Creador existe y dirige todo lo que existe. Segundo: que Él es Uno y Único. Sexto: qué Él conoce el pensamiento de todos los seres humanos. Así queda la conexión para la interlocución. Di.s es pregunta y respuesta.
José Alberto Machuca Islas
Literatura y Análisis
