Este jueves, dos buques de la Armada de México, el Papaloapan y el Isla Holbox, atracaron en el puerto de La Habana con más de 800 toneladas de ayuda humanitaria destinadas a Cuba, en un envío que ocurre en el contexto de la crisis económica que enfrenta la isla, agravada por las presiones de Washington y las restricciones comerciales que dificultan el acceso a insumos básicos, informaron fuentes oficiales de ambos gobiernos.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, defendió la decisión de enviar ayuda a Cuba como un acto de solidaridad y soberanía nacional. “México siempre ha sido solidario con todo el mundo y son decisiones soberanas”, afirmó la mandataria, subrayando que el apoyo responde a razones humanitarias y que continuará pese a las críticas. En otra intervención, Sheinbaum puntualizó que el envío de petróleo y ayuda no representa un impacto significativo para la producción mexicana, pero sí es vital para Cuba: “Aunque haya críticas, vamos a ser solidarios. El envío de petróleo no representa ni la producción de un día en México, pero significa mucho para Cuba en medio de su crisis energética”.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, agradeció públicamente el gesto del gobierno mexicano y destacó la importancia de la cooperación bilateral: “México nos tiende su mano en momentos difíciles y reafirma la hermandad histórica entre nuestros pueblos. Esta ayuda humanitaria es un símbolo de solidaridad frente al bloqueo y las presiones externas”. El mandatario cubano realizó estas declaraciones durante una breve ceremonia en el puerto habanero, donde recibió a los representantes de la Secretaría de Marina y de la Embajada de México en Cuba.
El envío de ayuda humanitaria se inscribe en una larga tradición de vínculos entre México y Cuba. Desde mediados del siglo XX, ambos países han mantenido una relación marcada por la cooperación política y cultural. México fue uno de los pocos países latinoamericanos que no rompió relaciones diplomáticas con Cuba tras la Revolución de 1959, lo que consolidó una cercanía histórica. En décadas recientes, la relación se ha expresado en intercambios académicos, culturales y en apoyo mutuo frente a crisis internacionales.
El arribo de los buques ocurre mientras México negocia con Estados Unidos la posibilidad de enviar petróleo a Cuba sin ser sancionado. Washington ha advertido que impondrá aranceles a los países que suministren hidrocarburos a la isla, lo que coloca a México en una posición diplomática delicada. La administración del presidente Donald Trump ha mantenido una postura de endurecimiento de las sanciones contra Cuba, incluyendo la reinstauración de medidas restrictivas que habían sido flexibilizadas durante el gobierno de Joe Biden.
El cargamento enviado este jueves incluye alimentos enlatados, medicamentos, equipos médicos, material de curación, lácteos en polvo y productos de higiene personal. Además, los buques transportan 120 mil litros de diésel destinados a la generación de electricidad en zonas rurales de las provincias orientales, las más afectadas por los apagones programados que desde octubre pasado han llegado a superar las 12 horas diarias en varias localidades.

La Secretaría de Relaciones Exteriores de México emitió un comunicado en el que precisa que la ayuda humanitaria forma parte del compromiso del gobierno mexicano con la cooperación internacional y la asistencia a pueblos hermanos. La cancillería subraya que el envío se realiza con total apego al derecho internacional y a las resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas que exhortan a poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba.
El buque Papaloapan, de la clase Clase Durango, tiene capacidad para transportar hasta 2 mil toneladas de carga y ha participado previamente en misiones de asistencia humanitaria en Centroamérica tras desastres naturales. El Isla Holbox es una embarcación logística de menor calado, especializada en el traslado de suministros a puertos de difícil acceso. Ambos navíos permanecerán atracados en La Habana hasta el domingo para completar las labores de descarga.
La relación bilateral entre México y Cuba ha experimentado altibajos en las últimas décadas, pero mantiene una base de cooperación estable en materia de salud, educación y cultura. Actualmente, más de 200 médicos cubanos colaboran en hospitales de diversas entidades federativas mexicanas, mientras que cientos de estudiantes mexicanos cursan especialidades médicas en la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana.
Analistas internacionales consultados señalan que el envío de ayuda mexicana a Cuba representa un gesto político significativo en momentos en que la isla enfrenta su peor crisis económica en tres décadas. La contracción del producto interno bruto cubano alcanzó el 4.2 por ciento en 2025, con una inflación cercana al 70 por ciento y una escasez generalizada de alimentos, combustibles y medicinas.
El gobierno cubano ha implementado desde 2024 un programa de reformas económicas que incluye la apertura limitada a la inversión privada y la unificación cambiaria, aunque estas medidas no han logrado revertir la contracción económica. La ayuda externa se ha convertido en un factor crucial para aliviar los efectos de la crisis, con envíos procedentes de China, Rusia, Venezuela y, ahora, México.
La decisión del gobierno mexicano ha generado reacciones encontradas en el ámbito político nacional. Legisladores del Partido Acción Nacional y del Movimiento Ciudadano han cuestionado el envío de recursos a Cuba mientras existen carencias en hospitales y comunidades marginadas del país. En contraste, diputados de Morena y del Partido del Trabajo han respaldado la medida y han recordado la solidaridad que Cuba brindó a México durante la pandemia de COVID-19, cuando envió cientos de médicos especialistas para reforzar el sistema de salud.
El embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, no ha emitido declaraciones oficiales sobre el envío de ayuda humanitaria. Sin embargo, fuentes diplomáticas consultadas señalan que el tema ha sido abordado en reuniones de trabajo entre funcionarios de la embajada y la Secretaría de Relaciones Exteriores, en el marco de las negociaciones sobre cooperación energética y combate al tráfico de armas.
La presidenta Sheinbaum ha evitado confrontar directamente con Washington y ha optado por enmarcar la ayuda a Cuba como un asunto estrictamente humanitario, desvinculado de posturas ideológicas. “México no pide permiso para ser solidario”, declaró la mandataria el miércoles desde Palacio Nacional. “Así como esperamos respeto a nuestra soberanía, respetamos la de otros pueblos y actuamos en consecuencia”.
El envío de ayuda a Cuba se suma a otras acciones de política exterior del gobierno mexicano que han marcado distancia con la administración Trump, como la negativa a firmar acuerdos migratorios que impliquen la designación de México como tercer país seguro y la crítica recurrente al bloqueo económico contra la isla en foros multilaterales.
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