El 30 de agosto de 2024, Osiel Cárdenas Guillén, exlíder del cartel del Golfo, fue liberado de prisión en Estados Unidos tras cumplir su condena. Cárdenas Guillén, de 57 años, había sido capturado en México en 2003 y extraditado a Estados Unidos, donde en 2009 se declaró culpable de cargos de narcotráfico y lavado de dinero. Su sentencia original de 25 años fue reducida en consideración al tiempo ya cumplido en México y su buen comportamiento en prisión.
El exnarcotraficante estuvo recluido en el Centro Penitenciario de Alta Seguridad de Terre Haute, Indiana, donde cumplió su condena. Durante su tiempo en prisión, Cárdenas Guillén se disculpó públicamente, expresando su arrepentimiento por sus acciones. En una declaración hecha en la audiencia donde conoció su sentencia, se disculpó con México, Estados Unidos, su familia y todas las personas a quienes haya dañado directa o indirectamente.
Con su liberación, surge la posibilidad de que Cárdenas Guillén sea deportado a México, donde enfrenta acusaciones adicionales de crimen organizado y tráfico de drogas. Alternativamente, podría permanecer en Estados Unidos bajo libertad supervisada o solicitar protección como testigo. La situación de su estatus legal en Estados Unidos aún está por definirse, ya que existen diferentes caminos a seguir.
Además, Cárdenas Guillén había tramitado un amparo para evitar un proceso penal en México relacionado con la posesión de armas. En febrero de 2024, el magistrado Jorge Mario Montellano Iturralde del Primer Tribunal Colegiado de Apelación del Segundo Circuito le dio la razón en parte, al considerar que los delitos por los cuales se le acusaba habían prescrito. Sin embargo, el magistrado decidió que otro tribunal revisara el caso.
El impacto de su liberación ha suscitado atención tanto en México como en Estados Unidos, dado el historial violento de Cárdenas Guillén y su papel en la creación de Los Zetas, un grupo criminal que se separó del Cártel del Golfo. Su regreso a la vida pública podría generar reacciones mixtas en ambos países, dependiendo de las decisiones que tomen las autoridades sobre su futuro legal.
Cárdenas Guillén, quien estuvo implicado en una serie de crímenes graves, busca cerrar un capítulo complicado de su vida y evitar mayores complicaciones legales. Su liberación marca el final de una larga condena en Estados Unidos, pero también el comienzo de un posible nuevo capítulo que podría incluir su regreso a México y enfrentamientos legales adicionales.
