La fuerza de la duda…

Cristian Trejo
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La duda como eje vertiginoso para disipar la ignorancia, juega dentro de un ambiente donde la pregunta es latente con el afán de buscar una respuesta, el acto de preguntar es esencial para el acervo y enriquecimiento personal, la curiosidad conlleva implícito el impulso para seguir adelante y descubrir un mundo que para muchos no tendrían alguna respuesta.

El arte de interrogar es un referente, para después pasar al auto-cuestionarse es el ejercicio más íntimo que puede tener el individuo para tratar de comprender lo que pasa dentro de ese inhóspito mundo, donde todo pasa y a veces no se alcanza a comprender que es lo que esta sucediendo dentro, de alguna manera se puede hacer una interlocución haciendo referencia al “Arkhé” del cual ya hablaban los filósofos de la grecia antigua, particularmente utilizada por los presocráticos quienes intentaron identificar la sustancia primordial por la cual todo el universo surge, el arkhé era el origen de todas las cosas, principio único que explicaba la naturaleza como el orden del cosmos; Tales de Mileto identificó el arkhé, en el agua considerando que todo tiene su origen con este elemento, Heráclito entendió el arkhé como el fuego, era el principio dinámico que simbolizaba el cambio constante y el flujo eterno de la realidad.

Para muchos, solo tratar de cuestionarse y buscar una respuesta, es perder el tiempo y más en una sociedad donde los tiempos que se viven tienen una aceleración cada vez mayor y la reflexión pasa a un término inferior de atención, no es casual que se observen personas cada vez más buscando un sentido a su vida, observamos una gran parte de las personas que deambulan sin cuestionarse y tratando se ser autómatas ante la información que recibe y ante lo que percibe en su entorno, romper con la certeza automática y liberarse de los prejuicios es un ejercicio que pocos se atreven a hacer. Para Sócrates (Apología de Socrates), el acto de cuestionarse era un medio para alcanzar el conocimiento verdadero… Se le atribuye a su vez ser el creador del método socrático, diálogo filosófico basado en preguntas donde insta a sus interlocutores a reflexionar sobre sus creencias y autodescubrir cómo pensaban, ejercicio que hoy en día se utiliza dentro de la filosofía práctica.

Desde una óptica radical, cuestionarse desafía la estructura moral tradicional promoviendo lo que decía Friedrich Nietzsche (Así Hablo Zaratustra) la “voluntad del poder” como el impulso hacia la auto-superación, cuestionando la norma establecida como medio para liberar al individuo y dar comienzo a crear sus propios valores postrándose más allá de lo que se le ha impuesto por tradición o cultura. 

Haciendo un breve ejercicio de filosofía práctica, hay que dar paso, de ser oportuno, para la reflexión mediante el cuestionamiento para liberarnos de las influencias internas y externas que existen en este mundo donde uno no encuentra esa satisfacción o comodidad, que sirve para evolucionar y ser asertivo en la toma de decisiones, forjando una identidad auténtica tratando de ser lo más libre posible logrando una vida autónoma fuera de la incertidumbre … ¡lo intentas!. 

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