La Casa Blanca negó oficialmente que Elon Musk sea el encargado legal del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), la oficina creada por el presidente Donald Trump para reducir el gasto público. En un documento presentado ante un tribunal federal, el director de Administración de la Casa Blanca, Joshua Fisher, aclaró que Musk no es administrador ni empleado del DOGE, sino un asesor presidencial sin autoridad directa para tomar decisiones gubernamentales.
A pesar de la aclaración oficial, Trump minimizó la polémica, asegurando que el título de Musk no importa: «Elon para mí es un patriota. Le puedes llamar empleado, asesor o lo que quieras, pero es un patriota.»
El mandatario elogió el trabajo del DOGE y celebró los casos de fraude detectados por el organismo en su esfuerzo por desmantelar la burocracia.
Musk, dueño de X (antes Twitter), Tesla y SpaceX, ha sido criticado por su influencia dentro del gobierno estadounidense. Sin embargo, Trump descartó preocupaciones sobre un posible conflicto de intereses, asegurando que su asesoría es “transparente” y que no permitirá ningún abuso de poder.
El rol de Musk ha generado preocupación entre funcionarios y legisladores, lo que llevó a un juez federal a bloquear el acceso del DOGE al sistema de pagos del Departamento del Tesoro. Mientras tanto, la polémica sigue creciendo y la oposición demócrata ya ha llevado el caso a los tribunales, argumentando que Trump ha delegado «una autoridad sin control» en Musk.
