José Antonio Kast asume como presidente de Chile

El líder ultraderechista juró en Valparaíso ante mandatarios como Milei y Noboa; inspirado en Trump y Bukele, promete recortes, militarización y expulsión masiva de migrantes

Redacción
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El ultraderechista José Antonio Kast juró el miércoles como nuevo presidente de Chile en una ceremonia celebrada en el Congreso Nacional de la costera ciudad de Valparaíso, marcando el giro más acentuado hacia la derecha en el país desde el fin de la dictadura militar del general Augusto Pinochet, con la promesa de implementar un gobierno de emergencia para combatir el crimen organizado, la delincuencia y la crisis migratoria.

En el acto oficial estuvieron decenas de presidentes y líderes de Estado, entre ellos el ecuatoriano Daniel Noboa, el argentino Javier Milei y el rey Felipe VI de España. «Sí, juro», dijo Kast ante la presidenta del Senado, Paulina Núñez Urrutia. Fundador del Partido Republicano, Kast se impuso a la candidata oficialista Jeannette Jara con casi el 60 por ciento de los votos de un electorado atraído por sus promesas de implementar un gobierno de emergencia para dar batalla al crimen organizado, el aumento de la delincuencia y la crisis migratoria que ha azotado a Chile en los últimos años.

La investidura de Kast, un abogado católico de 60 años y uno de los principales rostros de la extrema derecha latinoamericana, pone fin a la tendencia de gobiernos de centroderecha y centroizquierda que se han alternado en el poder desde 1990. A diferencia de las otras dos ocasiones en la que disputó la presidencia en 2017 y 2021 —esta última cuando fue derrotado en el balotaje por el saliente mandatario Gabriel Boric— en los comicios del año pasado Kast dejó a un lado su oposición al aborto, a la ideología de género y al matrimonio igualitario y centró su discurso en los temas de contingencia.

Mano dura, recortes y expulsiones

«Esperamos junto a un gran equipo… ir recuperando la institucionalidad para que cada chileno sienta más paz y orden», reafirmó Kast a vísperas de su investidura. Inspirado en las políticas del presidente estadounidense Donald Trump y del salvadoreño Nayib Bukele, ha abogado por una política de tolerancia cero con el crimen organizado y los migrantes indocumentados, prometiendo desde incursiones militares contra los narcos hasta la expulsión masiva de extranjeros y el refuerzo de las fronteras con muros y vallas.

En el plano económico Kast ha propuesto una drástica reducción del gasto público, con recortes de hasta 6 mil millones de dólares, disminución de impuestos y una reforma del aparato estatal para reducir los ministerios desde los 25 actuales a 12.

Entre el miedo y la desilusión

«Obvio que hay varios temas pendientes, pero lo único que nos importa ahora es volver a caminar tranquilos en la calle. Hasta eso nos han robado», dijo la profesora jubilada María Teresa Castro, de 61 años, reflejando el sentir de un electorado que optó por el cambio. Boric, quien en 2022 se convirtió en el presidente más joven de la historia de Chile, dejará el cargo con un bajísimo nivel de aprobación y como el peor evaluado desde 1990, según una encuesta publicada por la firma Cadem esta semana. Asimismo, más de la mitad de los consultados (53%) consideró que su gobierno fue el peor desde el retorno de la democracia.

«Nos prometió muchas cosas y después fueron cuatro años de desilusión», aseveró la asistente de bodega Yamila Martínez, de 31 años.

Interrogantes abiertas sobre la gobernabilidad

En su primer discurso como presidente electo en diciembre, Kast adoptó una postura más moderada y conciliatoria, aunque en las últimas semanas subió el tono contra la administración saliente. Las repetidas críticas culminaron en la suspensión de las reuniones y actividades contempladas en el proceso de transición, algo inédito en las últimas tres décadas. La conducta fue vista por la oposición y críticos como una señal de alerta sobre la capacidad de diálogo y negociación del nuevo gobierno, que se enfrentará a un Congreso fragmentado y del que necesitará apoyo para sacar adelante sus proyectos.

Mientras, movimientos sociales han manifestado preocupación ante la falta de claridad sobre cuál será la postura de la entrante administración acerca de propuestas que siguen estancadas en el Parlamento como la ampliación del aborto legal, la ley de eutanasia y proyectos de derechos laborales. «Tengo miedo de lo que va a pasar con los proyectos sociales que se han avanzado hasta el momento», afirmó la asistente social Celeste Sanzhueza, de 21 años. «Siento que va a cambiar mucho Chile a partir de ahora».

La asunción de José Antonio Kast como presidente de Chile marca un punto de inflexión en la historia reciente del país, con un gobierno que promete mano dura y profundos cambios, en medio de expectativas y temores de una sociedad dividida.

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