En la madrugada del martes, Israel intensificó sus bombardeos contra objetivos de Hezbolá en Líbano, un día después de una ofensiva masiva que dejó más de 500 muertos y avivó las preocupaciones sobre un posible conflicto regional. La situación se ha vuelto crítica, especialmente a medida que la Asamblea General de la ONU en Nueva York se centra en los crecientes temores de una guerra en Oriente Medio, coincidiendo con el aumento de la militarización en la frontera israelí.
Desde el estallido de la guerra en Gaza el 7 de octubre de 2023, tras un ataque de Hamas, los enfrentamientos entre el ejército israelí y Hezbolá han sido casi constantes a lo largo de la frontera. Sin embargo, el lunes marcó un punto álgido, ya que Israel lanzó un bombardeo sobre aproximadamente 1,600 objetivos asociados con Hezbolá, resultando en un saldo devastador de 558 muertes, incluyendo a 50 niños y 94 mujeres, según el Ministerio de Salud de Líbano.
El ejército israelí afirmó que los ataques causaron numerosas bajas entre los miembros de Hezbolá. En respuesta, la milicia lanzó nuevos misiles hacia Israel, alcanzando posiciones militares en el norte, incluyendo una instalación en Haifa. Estos intercambios de fuego están llevando a un creciente desplazamiento de civiles, con decenas de miles de libaneses huyendo de las zonas afectadas.
Los testimonios de los evacuados revelan el impacto humanitario de la escalada. Thuraya Harb, una madre que huyó de su hogar, describió su experiencia como un “día de terror”, resaltando el miedo de sus hijos y la urgencia de su escape. En medio de esta crisis, el primer ministro libanés, Najib Mikati, denunció un «plan de destrucción» contra su país, mientras las escuelas se mantuvieron cerradas.
El ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, declaró que en un solo día se neutralizaron decenas de miles de cohetes y municiones, describiendo la situación de Hezbolá como la más complicada desde su creación en 1982. A medida que la guerra se intensifica, Israel ha señalado que el foco del conflicto se trasladará hacia el norte, permitiendo que la población del norte israelí regrese a sus hogares.
Hezbolá, por su parte, ha reafirmado su compromiso de continuar con los ataques contra Israel «hasta el final de la agresión en Gaza». Esta dinámica de hostilidades se ha exacerbado tras una serie de explosiones de dispositivos de comunicación atribuidas a Israel, que causaron 39 muertes en Líbano, intensificando aún más la tensión en la región.
