Israel ha reafirmado su compromiso de combatir a Hezbolá en Líbano «hasta la victoria», desestimando un llamado a un alto el fuego de 21 días propuesto por Estados Unidos, Francia y otros aliados. A medida que la situación en la región se agrava, el ejército israelí ha continuado su ofensiva con bombardeos intensivos en los bastiones del movimiento islamista, mientras Hezbolá responde disparando proyectiles hacia instalaciones militares israelíes.
En un ataque reciente en la localidad de Yunin, un bastión de Hezbolá en el este de Líbano, al menos 20 personas, en su mayoría de nacionalidad siria, perdieron la vida. Las autoridades de salud libanesas confirmaron la tragedia, y las palabras de Fadia Rafic Yaghi, una residente de 70 años, reflejan el terror que vive la población: «Es indescriptible, fue una de las peores noches de nuestras vidas. Hay objetos volando sobre tu cabeza y no sabes si te van a caer encima».
El ejército israelí reportó que durante la última noche atacó 75 objetivos asociados a Hezbolá. En respuesta, se dispararon 45 proyectiles desde Líbano, de los cuales algunos fueron interceptados, mientras que otros impactaron en áreas deshabitadas. Según datos de la ONU, los bombardeos israelíes han resultado en más de 600 muertes desde el inicio de la ofensiva, incluidas muchas víctimas civiles, y han obligado a aproximadamente 90,000 personas a abandonar sus hogares.
Los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá no son nuevos, pero se intensificaron tras una serie de incidentes, incluido un ataque israelí en Beirut que eliminó a miembros clave de la unidad de élite del grupo. El ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, un importante aliado dentro del gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu, desestimó el llamado internacional para un alto el fuego, argumentando que Israel no debería permitir que Hezbolá recupere fuerzas.
Smotrich enfatizó que la campaña militar en el norte de Israel debe concluir con la «aplastamiento» de Hezbolá para garantizar la seguridad de los habitantes del norte del país. Esta postura se alinea con la visión de Netanyahu, quien también ha ordenado a las tropas que continúen con su operación militar sin contemplaciones.
Mientras tanto, Estados Unidos, Francia y otros aliados han expresado su preocupación por la escalada de la violencia, advirtiendo que la situación podría derivar en un conflicto generalizado en Oriente Medio. En un intento de frenar esta escalada, hicieron un llamado a un alto el fuego inmediato para facilitar un espacio para la diplomacia.
Sin embargo, Netanyahu rechazó categóricamente esta propuesta, insistiendo en que las fuerzas israelíes deben continuar su lucha contra Hezbolá «con toda la fuerza necesaria». Afirmó que el objetivo es asegurar el retorno seguro de los desplazados en el norte de Israel, quienes han sido afectados por los enfrentamientos en la región.
La situación se complica aún más por la guerra que Israel mantiene con el movimiento islamista Hamás en la Franja de Gaza, que ha estado en curso desde octubre de 2023. Las autoridades israelíes han indicado que el «centro de gravedad» de este conflicto se está trasladando hacia el norte, lo que ha incrementado las tensiones en la frontera con Líbano.
