Israel ha intensificado su campaña militar al bombardear el cuartel general de Hezbolá en el suburbio de Dahiyeh, al sur de Beirut, según un anuncio oficial realizado este viernes. El portavoz del ejército israelí, Daniel Hagari, comunicó que este ataque se llevó a cabo como parte de una estrategia de «precisión» dirigida a las instalaciones de la organización islamista. Hagari enfatizó que Hezbolá se ha estado infiltrando bajo edificios civiles, lo que ha complicado las operaciones.
El portavoz explicó que el bombardeo es una respuesta a casi un año de agresiones por parte de Hezbolá, que han incluido el lanzamiento de cohetes, misiles y drones suicidas hacia Israel. «Israel está haciendo lo que cualquier estado soberano haría para proteger a su población», afirmó durante una rueda de prensa, subrayando la necesidad de garantizar la seguridad de las familias israelíes.
Informes de los principales medios israelíes sugieren que el jefe de Hezbolá, Hasán Nasralá, era un objetivo específico del ataque. Según un reporte de Canal 12, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) están investigando si Nasralá se encontraba en el edificio que fue bombardeado. Sin embargo, una fuente cercana a Hezbolá aseguró que el líder de la milicia se encuentra «bien» tras el ataque.
Este bombardeo marcó un aumento en la intensidad de las hostilidades, ya que, por primera vez, las explosiones resonaron en todo Beirut. Durante la última semana, Israel ha realizado varios ataques en la misma zona, causando la muerte de civiles y miembros de Hezbolá. La situación en la capital libanesa se ha vuelto más tensa y peligrosa con cada día que pasa.
Además, se informó que los bombardeos israelíes han reducido a escombros al menos seis edificios en el suburbio de Dahiyeh. Esta devastación refleja la magnitud del conflicto y las consecuencias que enfrenta la población civil en un área que ya es un bastión de la milicia chiíta.
