Con el objetivo de salvaguardar el Bosque Otomí Mexica, uno de los principales pulmones verdes del país, autoridades de los tres niveles de gobierno realizaron un operativo de vigilancia en San Francisco Chimalpa, Naucalpan. La acción, encabezada por el presidente municipal Isaac Montoya, respondió a múltiples denuncias ciudadanas sobre actividades de tala clandestina, presuntamente impulsadas por intereses inmobiliarios que buscan apropiarse ilegalmente del suelo protegido.
El operativo incluyó sobrevuelos con drones por parte de la Guardia Municipal y recorridos terrestres en puntos estratégicos como el Barrio La Viga, el Paraje La Palma y Villa Alpina. En estos sitios se identificaron posibles alteraciones a la zona boscosa, acciones que podrían comprometer la captación de agua que abastece a millones de personas en la Zona Metropolitana del Valle de México, Toluca y Cuernavaca.
El bosque de agua, fuente vital para el centro del país
El llamado «bosque de agua» es una zona natural protegida que cumple una función esencial en el ciclo del agua. De acuerdo con autoridades locales, este ecosistema capta hasta el 70% del agua que se consume en la región centro del país. La tala desmedida e ilegal interrumpe este ciclo y pone en riesgo el acceso al agua potable, al afectar la filtración en suelos sustentables y la recuperación de los mantos freáticos.

El presidente municipal de Naucalpan destacó que por cada metro cuadrado de bosque destruido se pierde una parte de esa capacidad de captación, afectando a comunidades tanto urbanas como rurales.
Denuncias ciudadanas impulsan la defensa ambiental
Diversas comunidades indígenas y ejidales de la zona han levantado la voz ante la amenaza ambiental. Habitantes de San Francisco Chimalpa, Magdalena Chichicaspa, San Lorenzo Huitzizilapan, San Luis Ayucan, entre otros pueblos originarios, se han unido para proteger la riqueza ambiental que representa este ecosistema.
Las denuncias señalan la presencia de grupos de talamontes que operan de manera clandestina, con el respaldo de desarrolladores inmobiliarios que buscan ampliar sus construcciones ilegales en suelo forestal. Estos actores, según los reportes, invaden gradualmente las áreas protegidas y promueven el cambio de uso de suelo con fines de lucro, violando normativas ambientales.
Acciones conjuntas para proteger el bosque
En el operativo participaron la Guardia Nacional, la Policía Estatal, el Ejército Mexicano y la Guardia Municipal de Naucalpan. Mediante la tecnología de drones se obtuvieron tomas aéreas para detectar alteraciones visibles en el ecosistema.
Los responsables del operativo indicaron que los recorridos y registros continuarán en los próximos días, con el fin de tomar medidas legales contra quienes violen las leyes ambientales. La intención es frenar de raíz cualquier intento de deforestación y frenar los desarrollos urbanos ilegales que avanzan en zonas protegidas.
Un ecosistema estratégico y en riesgo
El Bosque Otomí Mexica no solo representa una reserva natural de gran biodiversidad, sino también una barrera natural contra el cambio climático. Esta zona es considerada estratégica por la Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna (CEPANAF) y por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), y está bajo vigilancia por confluir en ella múltiples jurisdicciones: Naucalpan, Huixquilucan, Jilotzingo y Lerma.

Además, seis comunidades indígenas con derechos sobre sus tierras participan activamente en la defensa de este patrimonio ecológico, reforzando la importancia social y cultural de su protección.
La lucha por un futuro con agua y medio ambiente sano
Durante el operativo, funcionarios federales alertaron que los desarrollos urbanos que avanzan sobre suelos forestales contribuyen a la pérdida de filtración natural del agua. La deforestación acelera la erosión, reduce la biodiversidad y debilita el equilibrio ecológico.
La administración municipal reafirmó su compromiso de garantizar el derecho humano a un medio ambiente sano y de trabajar con la comunidad para detener cualquier intento de destruir la zona boscosa. El mensaje es claro: proteger el bosque de agua es proteger el futuro del abastecimiento de agua para millones de personas.
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