Intransigencia …

Cristian Trejo
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La intransigencia conductual que algunos seres humanos tenemos, nos ha llevado a tener una serie de tropiezos dentro de una convivencia en sociedad, es decir, ser parte de una inclusión social, no es, ni ha sido una tarea sencilla debido a que se tienen una serie de adaptaciones para integrarse y aquellos que no son lo políticamente correctos sabrán de qué estamos hablando, eso no quiere decir que todo sea un camino escabroso, considero que es todo lo contrario, es una serie de condiciones que no todos pueden tener el gusto de vivir mientras unos tratan de aparentar, afortunadamente otros poseen una personalidad original.

El combate incesante y sonante de aquel que comulga con los ideales liberales sabe perfectamente que no tiene opción alguna en seguir adelante aboliendo sin descanso a los adversarios que se encarnan bajo la máscara de la Ignorancia, hipocresía y ambición; que dicen por ahí… solo han traído consigo desgracia a la humanidad, división y retroceso.

La falta de respeto al ciudadano es innegable y notable en el sector público como en el privado y más de uno ha interactuado con esta experiencia, como algunos le llaman el sesgo cognitivo, efecto Dunning-Kruger, para llegar a tener una serie de conocimientos y habilidades que sean funcionales en la sociedad contemporánea, hay que tratar de acercarse a la congruencia y pensar en el beneficio colectivo y no solo en el particular, la manipulación que se ejerce para aprovecharse de la falta de conocimiento de aquel que carece de una asertividad para responder a la realidad cualquiera que sea esta. Es inevitable y de eso hay demasiado por analizar.

La hipocresía en la cual se han venido normalizando ciertas conductas, bajo la acción de lo políticamente correcto, permite recordar a George Orwell en Politics and the English Language, al llevar a cabo una aportación de cómo se ejerce una descomposición del lenguaje y como este se va desgastando cada vez más, contribuyendo a un pensamiento poco crítico, manipulando la verdad, utilizando una serie de eufemismos; nada tan actual de lo que no se viva hoy en la esfera política y de su repercusión en el desarrollo de la humanidad.

A su vez, se observa una creciente aceptación por la cultura del victimismo, que hace más complejo el debate, lo que se requiere es tener ideas y argumentos lo mas claros posibles, para evitar caer en una conjetura que se pueda prestar a una interpretación oportunista y desvirtúe el mensaje; la ambición puede tener una persectiva ambivalente debido a que depende de su contexto por una parte se puede asociar por el crecimiento económico derivado de un esfuezo e innovación y por la otra el cuestionar la ética y conducta del individuo, cualquiera de las dos puede o no ser aceptable exponiendo su objetivo principal, me quedo con la frase que a muchos les ha de resonar: «vanidad de vanidades, todo es vanidad…»

Recordar que no solo es maestro aquel que posee un basto conocimiento y pericia en algo, sino aquel que está dispuesto a atender el llamado de experimentar una transformación profunda, para lograr ser el artífice de tu propia vida, moldeando la imperfección con paciencia, determinación y sabiduría. 

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