A pesar de que el presidente Donald Trump ha declarado la inflación por «derrotada» y de que la Reserva Federal (Fed) ha comenzado a recortar las tasas de interés, los datos económicos más recientes muestran que los precios al consumidor siguen altos y la inflación se ha mantenido por encima del objetivo oficial. Esta desconexión entre el discurso político y la realidad económica plantea riesgos significativos tanto para la Casa Blanca como para la credibilidad del banco central.
El Discurso Oficial vs. los Datos
En discursos recientes, tanto el poder ejecutivo como el monetario han minimizado la amenaza inflacionaria. “Los precios de los alimentos han bajado, las tasas hipotecarias han bajado y la inflación ha sido derrotada”, afirmó el presidente Trump ante la Asamblea General de la ONU a finales de septiembre. En una línea similar, el presidente de la Fed, Jerome Powell, señaló en agosto que la inflación «ha disminuido considerablemente desde sus máximos pospandemia».
Sin embargo, las cifras contradicen este optimismo. Los precios al consumidor aumentaron un 2.9% en agosto en comparación con el año anterior, una cifra superior al 2.6% registrado en el mismo periodo de 2024 y que se mantiene casi un punto por encima del objetivo del 2% de la Fed. La inflación ha aumentado en tres de los últimos cuatro meses.
El Rol de los Aranceles en el Aumento de Precios
Uno de los principales factores que impulsan los precios son los aranceles impuestos por la propia administración Trump. Estos han elevado el costo de bienes importados como muebles, electrodomésticos y juguetes. La presión es palpable en productos cotidianos: los precios de los alimentos subieron un 2.7% en agosto, y los del café se han disparado casi un 21% en el último año, en parte por los impuestos de importación a Brasil.
Lejos de disminuir, la política arancelaria se ha intensificado. Hace dos semanas, Trump impuso nuevos aranceles a productos farmacéuticos (100%) y camiones pesados (25%), y el viernes amenazó con un «aumento masivo de aranceles» a China. Empresas como Campbell Soups y National Tree Company ya han anunciado que trasladarán estos costos a los consumidores.
El Dilema de la Reserva Federal
La situación coloca a la Reserva Federal en una posición compleja. La institución decidió recortar su tasa de interés clave bajo la premisa de que el impacto de los aranceles en la inflación sería temporal. Sin embargo, algunos economistas advierten que esta es una «gran apuesta».
«Si ese resulta ser el caso, en retrospectiva, los recortes de la Fed serán vistos como un error», dijo Karen Dynan, del Instituto Peterson de Economía Internacional. La credibilidad de la Fed es crucial; si los ciudadanos y las empresas pierden la confianza en su capacidad para controlar los precios, podrían generarse espirales inflacionarias al exigir mayores salarios para compensar el costo de vida.
Jeffrey Schmid, presidente del Banco de la Reserva Federal de Kansas City, advirtió que la Fed «debe mantener su credibilidad en la inflación». No obstante, otros funcionarios como el gobernador Stephen Miran se muestran más optimistas, argumentando que la desaceleración en los costos de alquiler y una menor demanda por la caída de la inmigración ayudarán a enfriar los precios.
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