Un iceberg gigante, conocido como A23a, considerado uno de los más grandes y antiguos del mundo, ha comenzado a moverse por primera vez en más de 30 años, según informaron científicos. Con una superficie de 4,000 kilómetros cuadrados, aproximadamente 2.7 veces el tamaño de la Ciudad de México, este iceberg se desprendió de la plataforma de hielo Filchner-Ronne en 1986 y permaneció varado en el mar de Weddell. Imágenes recientes por satélite revelan que ahora se desplaza más allá de la península Antártica debido a fuertes vientos y corrientes.
A pesar de su tamaño colosal, el iceberg en movimiento es una rareza, según el glaciólogo Oliver Marsh del British Antarctic Survey. Los científicos seguirán de cerca su trayectoria, ya que se espera que, al ganar velocidad, se dirija hacia el océano Atlántico Sur a través del Callejón de los icebergs. Existe la posibilidad de que vuelva a encallar en la isla Georgia del Sur, afectando a millones de focas, pingüinos y aves marinas que crían y se alimentan en esa área.
En 2020, el iceberg A68 generó preocupaciones similares al dirigirse hacia Georgia del Sur, pero finalmente se fragmentó en trozos más pequeños, una posibilidad que también se plantea para el A23a. A pesar de su posible impacto en la fauna local, la supervivencia del iceberg en el océano Antártico y su potencial desplazamiento hacia el norte, amenazando el tráfico marítimo hacia Sudáfrica, plantean desafíos adicionales.
