Estaba en tercero de secundaria cuando caminaba en la colonia de un amigo, para ir a una tienda a comprar víveres para una tarde de vagancia. En una esquina, libros tirados y maltratados. Una portada rosa llamó mi atención «El cuento Hispanoamericano» de Seymour Menton, cuando veo en el índice autores que en algún momento me había aprendido para un examen, empecé a leer al autor que nunca me habían preguntado en un examen, y que en ese momento (no se ahora) no enseñaban en la escuela; José Agustín.(Fallecido el pasado 16 de enero)
Con una estructura que no sabía, si era error de edición (extraño porque el resto de cuentos tenia la estructura «traidicional») me atrapó en un segundo,con párrafos abiertos y espacio dando pausas para saltar entre las ideas y fue así cuando comencé a leer:
…Show me the way to the next whisky bar. And don’t ask why. Show me the way to the next whisky bar. I tell you we must die.” Bertolt Brecht y Kurt Weill según the Doors. Requelle sentada, inclinando la cabeza para oír mejor. Mesa junto a la orquesta, pero muy. Requelle se volvió hacia el baterista y dirigió, con dedos sabios, los movimientos de las baquetas. Su badness, esta niña está lo que se dice: pasada, pero Oliveira, el baterista, muy estúpido como nunca debe esperarse en un baterista, se equivocaba. Equivocábase, diría ella. Requelle se hallaba sobria, bien sobria, quizá sólo para llevar la contraria a los muchachos que la invitaron al Prado Floresta. Ellos bailaban y reían y bebían disfrutando de Una Noche Fuera Estamos Cabareteando y Cosas De Esa Onda.
Mientras leía en voz alta, mi amigo mirándome raro escuchaba mientras no le dejaba hablar, -dejabase diría él-.
Me emocionaba un cuento sobre un baterista de barrio tratando de seducir a una «niña bien» en los sesenta era algo donde me imaginaba a mi papá hijo de un maquinista ligaba a mi mamá hija del un top en Coca Cola y luego en Pepsi.
El estilo de lenguaje chilango con sus modismos y exageraciones narrando un simple cortejo que termina en… ¿Quieres leerlo? aquí te dejo el link en la página 295(https://blogs.bgsu.edu/span489/files/2009/08/Menton-Seymour-El-Cuento-Hispanoamericano.pdf)
En la Universidad impulsado por un amigo de nombre Hugo Mustafat e inspirado por La tumba, De perfil, Se está haciendo tarde y varias obras de José Agustin,( porque una te lleva a otra y así) propuse un círculo de lectura, bajo la idea que la lectura tenia que ser atrevida, divertida y no una obligación para memorizar épocas y autores.
Finalmente los autores te hacen regresar a los clásicos para entender el origen, pero el hilo que desenreda la madeja si es provocativo, da la oportunidad de aprender a disfrutar la lectura y no a cumplir un compromiso.
El circulo de lectura funcionó muy bien y tuvo un impacto que nunca espere, recibí donaciones de libros por parte de diferentes asociaciones y la Universidad brindó un espacio para su resguardo. Ahí se brindaron talleres de poesía, redacción y otros espacios. Se formó un equipo de gente increíble que apoyaba con tiempo e iniciativas lo que una vez fue conocida como «Sala de Lectura Gregorio Samsa», por aquello de que la lectura te transforma.
José Agustín y Eusebio Ruvalcaba me hicieron ver la lectura como deporte, como inspiración con pequeñas dosis perfectas y bien controladas como diría otro poeta que encontré en el camino de lector.
Muchos preguntan ¿Cuál fue el último libro que leíste? pero que tal si preguntamos ¿Cuál fue el último libro que verdaderamente disfrutaste? que te diste tu tiempo, que tomaste pausa para saborear y entender la idea.
Gracias José Agustín
Oliver Cardoso
Fundador de la Sala de Lectura ‘Gregorio Samsa’ en la Universidad Veracruzana.
Tributo a José Agustín
