Un intento de golpe de Estado fracasado en Bolivia ha agravado las dificultades económicas del país sudamericano. Durante el año en curso, Bolivia ha enfrentado escasez de dólares, aumento de la inflación y crecimiento del riesgo país.
El general Juan José Zúniga fue destituido y arrestado después del intento de golpe registrado este miércoles, lo que ha aumentado las preocupaciones sobre la estabilidad política y económica del país.
El riesgo país de Bolivia ha experimentado un notable incremento, ubicándose como el segundo más alto de América Latina, solo por detrás de Venezuela. A pesar de mantener niveles relativamente bajos de inflación en comparación con otros países de la región, esta ha mostrado un aumento en los últimos meses.
Productos esenciales como arroz, tomate y cebolla han visto aumentos significativos de precios en el mercado boliviano. El presidente Luis Arce ha atribuido estos incrementos al cambio climático y a la especulación en el mercado interno.
En respuesta a la crisis, el Banco Central de Bolivia ha autorizado el uso de criptomonedas para transacciones de compra y venta, con la advertencia de los riesgos asociados para los usuarios.
La disminución en la producción de gas natural también ha suscitado preocupaciones entre los empresarios locales, quienes instan al gobierno a realizar cambios normativos para revitalizar el sector energético. La Cámara de Hidrocarburos y Energía ha alertado sobre la falta de nuevos proyectos en desarrollo.
Además, la rebaja de la calificación crediticia de Bolivia por Moody’s a fines de abril, debido al riesgo de incumplimiento de la deuda, ha complicado aún más el panorama económico del país. La escasez de dólares y el aumento en el costo de combustibles y alimentos han contribuido al surgimiento de un mercado cambiario paralelo.
En mayo, la falta de dólares desencadenó protestas en varios sectores productivos del país, impactando especialmente a importadores y sectores sensibles como el farmacéutico. Estas tensiones se manifestaron también en bloqueos y huelgas, como la protagonizada por los transportistas.
A pesar de los desafíos económicos, el presidente Luis Arce ha rechazado la noción de que Bolivia esté enfrentando una crisis económica estructural. «Si bien enfrentamos dificultades en la disponibilidad del dólar, no estamos en una crisis económica como pretende posicionar la oposición para generar crisis política y acortar nuestro mandato», declaró a fines de mayo.
En 2023, Bolivia logró evitar una crisis mayor mediante la aprobación de una ley que permitió al Banco Central vender una parte de sus reservas de oro, proporcionando un alivio temporal a la economía nacional.
