La tensión en el sur del Líbano se intensificó el miércoles cuando los walkie-talkies utilizados por Hezbolá detonaron, causando la muerte de tres personas y dejando a más de 100 heridos en la región de Bekaa. Estas explosiones se produjeron tras las detonaciones de bipers del grupo un día antes, que hirieron a miles de sus miembros, avivando aún más las tensiones con Israel.
La detonación de los dispositivos ocurrió cerca de un funeral organizado por Hezbolá para honrar a aquellos que perdieron la vida en los eventos recientes. Este ataque había dejado un saldo de 12 muertos, incluidos dos niños, y aproximadamente 3 mil heridos, lo que representa un golpe devastador para el grupo, respaldado por Irán. Las explosiones plantean la posibilidad de una escalada significativa en el conflicto, ya que Hezbolá ha prometido represalias.
La inteligencia israelí, específicamente el Mossad, está en el centro de estas explosiones. Según informes, los explosivos fueron colocados dentro de los bipers importados por Hezbolá meses antes de las detonaciones, lo que sugiere una operación meticulosamente planeada. Esta revelación añade una capa de complejidad al conflicto, subrayando las tácticas sofisticadas que se emplean en este enfrentamiento.
Hezbolá, que había estado desorganizado tras las explosiones previas, lanzó un ataque con cohetes contra posiciones de artillería israelíes. Este ataque marcó su primer movimiento significativo contra Israel desde los eventos recientes, lo que podría ser un indicativo de que la organización busca recuperar el control y reafirmar su presencia en el conflicto.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, ha pedido una investigación independiente sobre las explosiones. La situación ha captado la atención internacional, con preocupaciones sobre un posible conflicto a gran escala en Oriente Medio. En este contexto, el fabricante de los bipers taiwanés, Gold Apollo, ha negado haber producido los dispositivos involucrados en las detonaciones, destacando que fueron fabricados bajo licencia por una empresa en Budapest.
El clima de tensión también ha llevado a reacciones diplomáticas, como la del ministro de Asuntos Exteriores de Jordania, Ayman Safadi, quien acusó a Israel de orquestar una escalada peligrosa en la región.
