Es común que en el devenir de la vida y en cada paso que se da, uno se va dando cuenta de la construcción y deconstrucción que se va haciendo en el camino, unas veces hacia un lado más que al otro, tratando de ser lo más asertivo posible, y esto parece tener una mirada existencialista muy al estilo de los poemas y vida de Charles Bukowski, así como en escena de película surrealista; en su obra hace mención de ese sufrimiento existencial, donde la indiferencia hacia todo lo que sucede a nuestro alrededor puede ser, quizás, el peor sufrimiento que se puede experimentar.
En esa yuxtaposición de la paradoja de si estamos en la edificación de nuestra virtud o nuestro propio infierno, nos lleva a recordar la dualidad del damero cuando se observa por una parte los cuadros blancos y negros, que por más que se quiera orillar a estar en alguno de estos, al final se está pisando cualquiera de los dos en diferente situación de modo y circunstancia, al final somos humanos tratando de convivir en un mundo con demasiada polaridad.
Ya lo exponía Friedrich Nietzsche donde hacia alusión, la vida se vive a través de una serie de decisiones, muchas de ellas impulsivas o no completamente conscientes; y lo que puede parecer una acción inocente (o no), en el presente puede arrastrar una respuesta profunda e imprevista en el futuro, un proceso en el cual, el individuo en su ceguera ante sus propios actos, contribuye a la creación de su propio sufrimiento y con efecto a los demás; Friedrich Nietzsche nos hace recordar en su concepto la voluntad del poder, no solo es un deseo de poder sobre los demás, sino un impulso de autoafirmación, haciendo alusión a un intento por dar forma a nuestra vida según nuestra propia visión; sin embargo, parece que el problema radica en la falta de reflexión sobre la repercusión de la decisión que trae consigo la falta de introspección de una “conciencia despierta”, lo que conlleva a un sinfín de discordias, malentendidos y sufrimiento colectivo.
Y lo peor está por venir, debido a que unos creen que están haciendo lo correcto mientras los otros cuestionan lo que se ha hecho, la realidad se encuentra en cuanto al comentario que en la mayoría de las ocasiones se va hacer presente y regularmente por personas que han hecho menos o nada, relativamente no se va a tener satisfecho a la mayoría; lo predecible que puede llegar y tener las acciones del ser humano no pasa desapercibido por el entorno, relativamente se presenta un escrutinio del otro observando, es como estar caminando sobre un piso mojado, esperando que la persona que pase, resbale y en consecuencia caiga…
La discordia como resultado de no ser consciente sobre lo que se hace, no solo va en detrimento de uno mismo, sino el caos que se expone al exterior. En la vida cotidiana, el no ver o ignorar lo que pasa alrededor de nuestro entorno puede generar discordia, y como consecuencia puede presentar malestar, rencor y ruptura entre individuos, regularmente del círculo donde se desenvuelve.
Por lo regular, los individuos que actúan sin pensar, sin considerar el impacto de la decisión, pueden crear con el tiempo, un ambiente dañino a su alrededor. En consecuencia los afectados por la imprudencia tienden a alejarse, y portan un sentimiento por la falta de consideración, y lo que inicialmente puede haber sido una pequeña discordia se convierte en una brecha más profunda, creando divisiones.
Ejemplos por crear o recordar pueden ser varios ¿Te has identificado o recordado alguno? y ¿ahora que ya lo sabes, cómo subsistes sin que te afecte? Demasiadas escenas dentro del vaivén de la vida que vuelven a recordarnos que no somos perfectos, aún cuando podemos labrar camino para tener presente por doónde tenemos que ir, somos humanos…
