El secretario de Comercio de EE.UU., Howard Lutnick, reveló este domingo que los productos electrónicos recién exentos de aranceles -como smartphones y computadoras- enfrentarán nuevos gravámenes en 60 días. Esta sorpresiva declaración desdice el alivio que celebraron empresas como Apple y Dell el viernes, cuando se anunció la exención temporal de los polémicos aranceles del 125% a importaciones chinas.
Lutnick adelantó que el gobierno de Donald Trump prepara:
* Aranceles sectoriales para semiconductores y fármacos
* Impuestos especiales para dispositivos electrónicos
* Medidas para relocalizar la producción en suelo estadounidense
«Son productos de seguridad nacional que debemos fabricar aquí», justificó el funcionario en entrevista con ABC, confirmando que la tregua tecnológica sería efímera.
El Ministerio de Comercio chino reaccionó con un enigmático proverbio: «La campana en el cuello de un tigre solo puede desatarla quien la ató», sugiriendo que EE.UU. debe asumir la responsabilidad de desescalar el conflicto que él inició. Mientras, el asesor de Trump, Peter Navarro, criticó a Beijing por su rol en la crisis del fentanilo, aunque dejó una puerta abierta a negociaciones.
Prospectiva: ¿Hacia una Nueva Guerra Fría Comercial?
Este vaivén arancelario revela una estrategia calculada: alivios temporales seguidos de nuevas presiones. Si Trump implementa los aranceles a semiconductores como prometió, podría:
* Dislocar las cadenas globales de suministro
* Acelerar la desvinculación tecnológica China-EEUU
* Impactar los precios de dispositivos electrónicos mundialmente
Mientras Bill Ackman pide una tregua de 90 días, la administración Trump parece decidida a profundizar su ofensiva comercial, aunque arriesgue una recesión global.
