El gobierno de Estados Unidos declaró terroristas a los 29 miembros de los cárteles mexicanos que fueron enviados por el gobierno de México a ese país.
A través de un comunicado, la Casa Blanca detalló que el presidente Donald Trump agradeció a la fiscal general, Pam Bondi y al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, el trabajo que realizaron para que se lograra el envío de estos criminales.
El documento señala que «la administración anterior permitió que estos criminales corrieran libres y cometieran crímenes en todo el mundo, por ello, la administración los declara terroristas, porque eso es lo que son y exige justicia para el pueblo estadunidense»
Destaca la llegada del narcotraficante Rafael Caro Quintero, considerado «uno de los jefes de cártel más malvados del mundo», que torturó y asesinó al agente de la DEA, Enrique «Kiki» Camarena.
Entre los extraditados se encuentran, además de Caro Quintero, los hermanos Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, líderes de Los Zetas, Vicente Carrillo Flores, líder del Cártel de Juárez; Érick Valencia Salazar, uno de los fundadores del Cártel Jalisco Nueva Generación, así como Antonio Oseguera Cervantes, hermano de Nemesio Oseguera «El Mencho», actual líder del CJNG.
Prospectiva:
La decisión de Estados Unidos de declarar terroristas a los 29 miembros de los cárteles mexicanos abre un nuevo capítulo en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado. Aunque la medida tiene el potencial de generar un mayor enfoque internacional en el combate a estos grupos, también podría generar tensiones diplomáticas, incrementar la violencia y reconfigurar la dinámica de poder entre los actores involucrados. La situación requiere una cooperación más estrecha entre México y Estados Unidos, junto con un enfoque multidimensional que no se centre solo en la seguridad sino también en las causas profundas del narcotráfico y la violencia organizada.
