El Gobierno de Estados Unidos reactivó su política proteccionista e impuso un nuevo arancel del 10% a productos mexicanos fuera del TMEC. La medida afecta directamente al 15% de las exportaciones nacionales que no están amparadas por el acuerdo comercial. La Administración de Donald Trump justificó la sanción tras argumentar falta de vigilancia contra el trabajo forzoso. La presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, aseguraron que el impacto es limitado y que la posición de México en la renegociación se mantiene firme frente a Washington.
EE. UU. aplica Sección 301 por trabajo forzoso en exportaciones fuera del TMEC
La Casa Blanca ordenó la entrada en vigor de la tarifa a través de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR). La autoridad estadounidense concluyó que México tiene leyes vigentes contra el trabajo forzoso, pero no vigila adecuadamente su cumplimiento en las cadenas de producción.
El cobro adicional aplica a todas las mercancías que entran al mercado estadounidense sin la protección del TMEC. Con esta medida, México quedó ubicado en el mismo renglón tarifario que la Unión Europea y Canadá. El Gobierno de Ottawa recibió un castigo mayor, con aranceles de hasta 50% en sectores como automotriz, lácteos, textiles y muebles.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, minimizó el golpe financiero para los exportadores nacionales. Señaló que la tarifa del 10% mantiene al país en una situación de relativa estabilidad frente a competidores que recibieron gravámenes del 12.5% o superiores.
Negociación del TMEC enfrenta presión proteccionista de Washington
El anuncio arancelario ocurrió pocas horas después de la reunión entre Claudia Sheinbaum y el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, en la Ciudad de México. Ambos funcionarios dialogaron sobre seguridad económica, agricultura, acero, aluminio y el sector automotriz.
A pesar de los mensajes de cooperación, especialistas e industriales advierten que las medidas proteccionistas complican la certidumbre para las inversiones. Adolfo Laborde, profesor e investigador del CIDE, explicó que el margen de maniobra de México es reducido debido a la asimetría de la relación bilateral.
El flujo comercial entre ambas naciones supera los 500 mil millones de dólares anuales y representa más del 80% de las exportaciones mexicanas. Las autoridades de México y Estados Unidos programaron la siguiente ronda de negociaciones para la primera quincena de septiembre.
El Gobierno federal mantendrá la estrategia de negociación sin confrontación para proteger las ventajas del tratado comercial. El seguimiento de los acuerdos bilaterales será clave para frenar mayores afectaciones al sector industrial y garantizar el flujo de mercancías en la frontera.
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