Hace dos décadas, 192 personas perdieron la vida y más de 2,000 resultaron heridas en una serie de explosiones masivas en Madrid, atribuidas al grupo Al Qaeda.
Este lunes marca el vigésimo aniversario del mayor atentado terrorista en Europa, ocurrido en Madrid durante la hora punta de la mañana. Entre las 7:37 y las 7:40 horas, diez bombas colocadas en trece mochilas estallaron en cuatro trenes de cercanías, dejando una trágica estela de muerte y heridos.
Esa fatídica mañana del 11 de marzo, cientos de personas abordaron los trenes de cercanías como cualquier otro día laboral, sin imaginar que sus vidas serían devastadas por las explosiones simultáneas que sacudieron los convoyes en la red de Madrid. Dos de los trenes fueron blanco en la estación de Atocha, mientras que otros dos sufrieron el ataque en los barrios obreros de Santa Eugenia y El Pozo.
El gobierno de José María Aznar, del Partido Popular, inicialmente culpó a la banda terrorista ETA de los ataques, en un intento de influir en las elecciones generales que se celebrarían tres días después.
A pesar de que los servicios de inteligencia españoles apuntaron desde el principio a Al Qaeda como los responsables de los atentados, el gobierno de Aznar mantuvo su versión hasta que la propia organización terrorista reclamó la autoría del acto, presentando un mensaje en video encontrado en una mezquita en Madrid.
La sociedad española respondió al acto terrorista con una de las manifestaciones más masivas en la historia democrática del país, reuniendo a cerca de 12 millones de personas en las calles el 12 de marzo para denunciar el terrorismo y cuestionar al gobierno de Aznar por su manejo de la situación.
El juicio por los atentados del 11-M, que se llevó a cabo en la Audiencia Nacional en 2007, concluyó con la condena de varias personas implicadas en los hechos, pero la autoría intelectual del ataque aún no ha sido completamente esclarecida.
A pesar de los años transcurridos desde el atentado, tres personas continúan en prisión, cumpliendo condena por su participación en el trágico evento que conmocionó a España y al mundo entero.
El legado del 11-M sigue presente en la memoria de los españoles, recordándoles la importancia de la unidad, la solidaridad y la lucha contra el terrorismo en todas sus formas.
