El Espacio Escultórico, ícono artístico inaugurado en 1979 en Ciudad Universitaria (UNAM), resurge en la discusión cultural con la presentación del libro El Espacio Escultórico y el paisaje del Pedregal de San Ángel, el 23 de febrero en la 46 Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería. La obra recoge el Manifiesto del Espacio Escultórico, firmado por los creadores Mathias Goeritz, Federico Silva, Manuel Felguérez, Helen Escobedo, Hersúa y Sebastián, quienes defendieron un arte “colectivo, transformador y para todos”, alejado del individualismo caduco.
En el manifiesto, los artistas subrayaron que esta obra —un anillo de 64 prismas de hormigón sobre lava volcánica— busca fusionar arte, naturaleza y vida urbana. “Es un instrumento cultural que rescata el valor testimonial y la sensibilidad como motor de cambio”, escribieron en 1980. Lorenzo Rocha, coordinador editorial de la Facultad de Arquitectura de la UNAM y moderador de la presentación, destaca su vigencia: “El Espacio Escultórico es un paisaje vivo que evoca creación, memoria y transformación”.
Ganador del Premio Carlo Scarpa 2023-2024, el libro analiza el Espacio Escultórico desde perspectivas como arquitectura, biología, sociología y arte. Fernanda Canales, autora de uno de los ensayos, resalta su enfoque en el vacío y el paisaje: “Prioriza lo intangible y la historia del Pedregal de San Ángel, integrando capas de significado con la naturaleza como eje”.
A pesar de su diseño visionario, Rocha advierte desafíos ecológicos: “La presión inmobiliaria y la basura amenazan la zona, aunque la Reserva Ecológica UNAM protege su esencia”. El sitio, aunque no promocionado masivamente, sigue siendo un refugio de “silencio y meditación” para estudiantes y visitantes.
El volumen, con mil ejemplares en español, italiano e inglés, incluye textos de Mario Schjetnan, Louise Noelle y Rosa Beltrán, entre otros. Rocha enfatiza que, pese al tiempo, el Espacio Escultórico mantiene su potencia: “Es una lección de cómo el arte colectivo puede dialogar con la tierra y la memoria, sin caer en lo efímero”.
Con esta publicación, la UNAM no solo celebra una obra emblemática, sino que reabre el debate sobre la protección de paisajes urbanos y el rol del arte como agente de transformación social y ambiental.
