En México hay libertad de expresión: Claudia Sheinbaum

Jair Figueroa
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La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que el gobierno federal no recurrirá al uso de la fuerza pública para reprimir manifestaciones o protestas, como las que incluyeron bloqueos recientes, en el Salón Tesorería de Palacio Nacional, en la Ciudad de México, el miércoles 29 de octubre de 2025, con el propósito de refrendar el compromiso de su administración con el diálogo como vía para solucionar diferencias, evitar la confrontación y no caer en lo que calificó como «chantajes».


Pilar de la 4T: Diálogo sobre la Represión en Manifestaciones

El protocolo de manejo de protestas sociales en el actual gobierno se basa en la no confrontación, un principio que la Presidenta Claudia Sheinbaum reafirmó ante medios de comunicación. La jefa del Ejecutivo federal fue categórica al asegurar que su administración no caerá en la tentación de utilizar a la fuerza pública o la Guardia Nacional para desalojar manifestaciones, incluso cuando estas afecten la infraestructura crítica o el tránsito, como ocurrió con los recientes bloqueos en carreteras.

La declaración surge en respuesta a las presiones que, según Sheinbaum, buscaron provocar el uso de la fuerza contra los manifestantes.

«Siempre un cierre de una carretera genera problemas, nosotros no usamos a la fuerza pública, si no buscamos siempre el diálogo, y también no caeremos en chantajes”, afirmó la Presidenta, estableciendo una línea clara de actuación para su gabinete.

La postura oficial subraya una diferencia sustancial con los gobiernos anteriores, que en diversas ocasiones recurrieron a operativos policiales para dispersar a los manifestantes, generando episodios de violencia y violación a derechos humanos.

El Nuevo Modelo de Atención: Mesas de Diálogo Permanentes

Uno de los argumentos centrales de la Presidenta para justificar la negativa al uso de la fuerza es el cambio en la dinámica de la atención gubernamental a las demandas sociales. Sheinbaum recordó que en administraciones pasadas, los bloqueos o tomas de instalaciones eran la única vía que tenían los grupos inconformes para forzar una reunión o «solicitar mesas de diálogo».

Bajo el esquema de la autodenominada Cuarta Transformación (4T), la dinámica ha cambiado, según la Presidenta.

Diferencias Clave con Gobiernos Anteriores:

  • Disponibilidad Constante: La 4T mantiene mesas de diálogo permanentes para atender las demandas de todos los sectores, sin necesidad de que las protestas escalen a bloqueos.
  • Evitar Provocaciones: La negativa a usar la Guardia Nacional para desalojar se debe a que esto «nada más iba a generar una provocación que muchos le estaban buscando», sugiriendo la presencia de grupos interesados en generar confrontación.
  • Negociación No-Chantaje: El proceso de diálogo es sostenido hasta que se llega a un «acuerdo, justo sin caer en el chantaje», lo que implica una negociación firme pero no represiva.

La filosofía detrás de esta estrategia es desincentivar el uso de la protesta violenta o los bloqueos como primera opción, al garantizar que el gobierno siempre está dispuesto a escuchar y negociar a través de canales institucionales.

Estrategia Integral para la Paz Social

La decisión de no usar la fuerza pública no es solo una postura política; es también una estrategia de pacificación social que busca desactivar potenciales focos de conflicto. El gobierno evita así el escalamiento de la violencia y la victimización de los manifestantes, priorizando la estabilidad y el orden social a través del consenso.

Este enfoque requiere una gran capacidad de negociación y paciencia por parte de los funcionarios de alto nivel. La instrucción es clara: mantener el diálogo abierto y activo con cualquier grupo que tenga demandas legítimas, independientemente de la incomodidad o el caos que puedan generar temporalmente sus manifestaciones.

La Presidenta Sheinbaum reitera que el gobierno de la 4T está dispuesto a dialogar, incluso cuando la demanda se presenta de manera disruptiva, pero subraya que esto no implica ceder ante presiones indebidas. El reto operativo de esta política es manejar la frustración ciudadana por los bloqueos sin ceder a las peticiones de intervención policial, que suelen venir tanto de la oposición como de ciudadanos afectados por la paralización de vías.

La ratificación de esta política desde Palacio Nacional envía un mensaje fuerte a las fuerzas de seguridad y a la ciudadanía: el derecho a la manifestación es respetado, y la respuesta del Estado será la mesa de negociación, no el escudo policial.

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