Imagina que tienes un cofre lleno de tesoros, pero la llave para abrirlo está en un lugar donde nadie se molesta en buscar. Así es como algunas organizaciones ignoran el talento de los colaboradores neurodivergentes: como un cofre cerrado, lleno de talentos, pero sin saber cómo abrirlo. Ahora, antes de que pienses que esto es puro romanticismo, déjame explicarte por qué es real y cómo estas personas pueden ser las que transformen por completo tu organización.
El Sentido de Justicia: El Rebelde con Causa
Empecemos con algo básico: la gente neurodivergente tiene un radar para la justicia más fino que el hilo dental. ¿Te imaginas tener a alguien en tu equipo que está constantemente buscando que todo sea justo? No, no es que sean intensos por hobby, es que en su ADN está programado que si algo no cuadra, lo digan. Pero claro, en un ambiente laboral donde la mayoría prefiere callarse antes que meterse en problemas, estos colaboradores pueden parecer «problemáticos». Y aquí está el detalle: esa “problematicidad” es justo lo que puede mejorar la empresa. ¿Cómo? Pues forzando a todos a mantener las cosas claras y transparentes. ¿Difícil de manejar? Tal vez. ¿Valioso? Sin duda.
Pensamiento Arborescente: La Magia del Bosque Mental
Pasemos a la mente de estas personas. Su cerebro no funciona como una carretera con un solo camino; más bien, es como un bosque lleno de senderos que se bifurcan cada dos pasos. A esto se le llama pensamiento arborescente. ¿Resultado? Pueden ver soluciones donde otros ni siquiera ven problemas. Pero, ojo, tanta creatividad tiene su costo: a veces tantas ideas pueden saturar su cerebro como si fuera un escritorio lleno de papeles por todas partes. Aquí es donde una empresa que sepa cómo manejar esto puede sacar provecho. Dale tiempo para ordenar ese bosque mental y verás cómo salen con una solución que nadie más había pensado.
Empatía y Planes: El Juego de las Percepciones
Hablemos de la empatía. Si crees que las personas neurodivergentes son como robots, estás más perdido que Adán el día de las madres. Ellos sienten, y sienten mucho. Solo que no siempre lo expresan de la manera convencional. Pueden parecer distantes, pero están absorbiendo todo. Ahora, cuando hablamos de planes, aquí viene lo curioso: pueden ser los más caóticos en la oficina, pero si encuentran una tarea que les apasiona, se concentran tanto que ni un terremoto los desconcentra. ¡Hyperfocus, baby! Ahí es cuando los ves volverse los reyes del proyecto y sacar adelante cosas que otros ni en sus mejores días podrían hacer.
Honestidad Brutal y DSR: El Doblemente Filo
Luego tenemos la honestidad brutal. Sí, esa misma que hace que a veces te digan las cosas sin filtro, y aunque a primera vista te quieras esconder debajo de la mesa, al final del día agradeces tener a alguien que te diga las cosas tal como son. Pero, y aquí está el giro, estas personas también son increíblemente sensibles al rechazo (hola, DSR). Un comentario mal hecho puede hacer que se hundan en la tristeza. Entonces, ¿qué hacer? Simple: sé claro, sé directo, pero también sé empático. Dales un espacio donde se sientan valorados y el resultado será increíble.
Creatividad e Introversión: El Poder en las Sombras
Por último, hablemos del combo más potente: creatividad e introversión. Estas personas suelen ser los “desaparecidos” de las reuniones, pero son los que detrás de bambalinas están resolviendo los problemas más grandes con una creatividad fuera de serie. Su perfeccionismo puede ser una espada de doble filo, pero si logras canalizarlo, estarás ante una persona que no solo hará el trabajo bien, sino que lo hará espectacular.
¿Te atreves a abrir el cofre?
Entonces, ¿por qué no todos se están peleando por estos colaboradores? Porque, para muchas empresas, lidiar con la neurodivergencia es como intentar descifrar un jeroglífico. Pero si te tomas el tiempo de aprender su idioma, de entender cómo piensan y sienten, descubrirás un tesoro que hará que tu empresa más innovadora y, sobre todo, más humana. Y en este mundo lleno de competencia ¿no es eso lo que todos estamos buscando?
Oliver Cardoso Garcia | Recursos Humanos | Desarrollo Organizacional | Desarrollo Humano
Papá de dos Neurodivergentes.
