La historia de la enigmática fraternidad masónica, se encuentra envuelta en mitos, conspiraciones y fascinación. Sin embargo su legado es mucho más que una crónica de rituales secretos; es más un reflejo de la búsqueda humana de sentido, de conocimiento y de una conexión exenta de dogmatismo y fanatismo religioso.
Desde sus orígenes en los constructores de las catedrales medievales, que diseñaban templos como una ofrenda divina, hasta las logias clandestinas que influyeron en revoluciones y los procesos de independencia en América, la masonería ha sido un puente entre la razón y el misticismo, encausada en una lucha silenciosa que promueve el cambio de paradigmas para erradicar la ortodoxia y las falsas verdades irrevocables.
Como institución, la fraternidad universal -como es mundialmente conocida- no promueve ningún tipo de movimiento social, ni revoluciones independistas. Sin embargo, el hecho de que sus miembros sean estudiosos de las siete artes liberales, promueve en ellos el pensamiento crítico y la libertad de consciencia, lo que ha desembocado a lo largo de la historia, en que algunos de sus miembros, de manera externa a sus logias, se organicen para lograr fines sociales enmarcados en principios como los son la libertad, la igualdad y la fraternidad.
En nuestro país, la masonería ha sido un factor clave en la configuración de su vida política, social y cultural desde finales del siglo XVIII. Introducida en el contexto de las ideas ilustradas y los movimientos independentistas, la masonería jugó un papel fundamental en la emancipación de México del dominio español, así como en los debates ideológicos que moldearon su camino hacia la modernidad.
En los tres grandes movimientos sociales de la historia de nuestro país (Independencia, Reforma y Revolución), hay testimonio historiográfico de cómo la masonería, sus miembros y su ideario, fueron dando forma al andamiaje institucional del México moderno, fungiendo como los antecesores directos de los partidos políticos, así como en en el diseño de la estructura y protocolos del poder legislativo (por ejemplo la palabra “diputado” surgió de las logias masónicas) hasta la inclusión de los derechos civiles en nuestras cartas magnas, la nacionalización de sectores estratégicos para la consolidación de la soberanía nacional, la instauración de la laicidad en el sistema político y en la educación pública.
Sin embargo, de manera inversa a la supremacía del sistema neoliberal y la compulsión materialista como su principal premisa, las instituciones que promueven los valores supremos, tanto religiones como organizaciones éticas, han ido en decadencia, y en ese sentido, la masonería no ha sido la excepción, perdiendo así su influencia y la de sus ideas en el imaginario colectivo mundial y nacional.
Lo anterior de ninguna manera significa que el ideario masónico sea caduco o anacrónico, hoy más que nunca los valores y principios masónicos son necesarios en nuestras sociedades; la tolerancia, el respeto por las ideas y creencias del otro, así como el libre pensamiento, representan la vacuna humana ante la inminente tentación de la guerra, el individualismo egoísta y la tiranía del algoritmo digital.
Al día de hoy, muchos de los postulados por los que la masonería se mantuvo oculta, ya no tienen razón de estarlo, aunque predomina en muchos aún, la ignorancia, el pensamiento fanático y el dogmatismo, los nuevos descubrimientos científicos como la física cuántica, la epigenetica, la neurociencia, la psicología transpersonal y la biología de la creencia, dan cuenta de la vigencia y eficacia de las prácticas ritualisticas que ha preservado la masonería a lo largo de los siglos, provenientes de muchas órdenes y civilizaciones antiguas.
A pesar del decrecimiento de la membresía masónica a nivel global, desde hace un par de años en México, la membresía masónica ha ido en franco ascenso, ya que un grupo de masones liberales encabezados por el Gran Maestro de la Gran Logia Valle de México; Ángel Gonzales Cruz, ha decidido abrir las puertas a quienes de manera honesta, tengan la curiosidad intelectual de abrevar de estos conocimientos, lo que ha llevado a muchos que buscan una conexión social y energética, a ser iniciados como francmasones, aumentado año con año la membresía en México, pudiendo así, ir en contra de la tendencia internacional.
En definitiva, la búsqueda de la verdad individual y el sentido de fraternidad hacia todos los seres, nunca podrán pasar de moda para el género humano, ya que somos todos parte de un gran organismo interconectado que encuentra su evolución en la cooperación y la sinergia colectiva. En ese sentido, la masonería está orientada hacia esa misión, por eso, quienes practican sus postulados son considerados como maestros en el “arte real” de la vida.
Bibliografía.
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2. Martínez Báez, Eliseo. La Masonería y la Revolución Mexicana (1980)
3. Trueba Urbina, Jesús. Los Masones y la Educación en México (1967)
4. Albert Pike. Morals & Dogma (1871)
5. Manly P. Hall. Las enseñanzas secretas de todos los tiempos (1934)
