EL ARTE DE RE-SIGNIFICAR LA REALIDAD: NEUROSEMANTICA

KEYWORDS Semiótica, Lenguaje, Mayéutica, Estoicismo, Semántica, Introspección, Existencialismo

Cristian Trejo
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En el laberinto de lo que se percibe y es, bajo el espectro de lo visual y sensorial donde se interconectan una serie de significados, nos jactamos de estar viviendo una realidad objetiva, cuando en realidad somos prisioneros de una sofisticada coreografía de engaños sensoriales y sobre estimulación; la experiencia sensorial y la semiótica se vuelve la interpretación forzada donde el “mundo de lo real” se desvanece a cada signo. La objetivación del símbolo, no la envuelve solo evocandola metáfora, es el mapa; donde no se debe de confundir con el territorio, la experiencia sensorial junto con el estandarte ( signo ), se vuelve una abstracción para organizar nuestras propias conjeturas. Es así, que entonces a lo que llamamos «realidad» es simplemente el residuo de nuestras percepciones una vez que han sido filtradas por el lenguaje (limitado o no).

Con ello, la respuesta fisiológica que desprende el individuo, a lo que puede sufrir ante un evento que no asimilar de manera adecuada o en su caso de manera oportuna, (no se puede negar el exceso de cortisol que se genera) se debe llegar a la capacidad de “meta-comentar” nuestra propia experiencia, subiendo el nivel de abstracción para observar con mayor dimensión el mapa del suceso desde afuera, esto puede ser una alternativa viable. Por otra parte, la neurosemántica, nos hace una expresión a través de la metaforma, George Lakoff & Mark Johnson (Philosophy in the Flesh), mencionan que la metaforma es una estructura mental que organiza el pensamiento y la experiencia que nos enfrentamos en lo cotidiano, creando categorias y marcos semantícos que funcionan como formas de formas. Es decir, uno precede a otro, como figura de rompecabezas.

Sin embargo, en la crisis existencial que se llega a experimentar, de tener el perfeccionismo por (algo muy simple), como tomar el café por la mañana y tener la temperatura incorrecta, “Si el café falla, el universo es un caos”, al cambiar la metáfora de “supervivencia” a “curiosidad”, deja de ser una amenaza para convertirse en una auto-reflexión. Cuantas veces no has sido el observador de aquel personaje que gasta con desmedida su energía usando la complejidad (de algún articulo o situaciones en particular), para intentar comparar la simplicidad, llegando al “consumo como identidad”, tal parece que la maestría radica en aprender a colocar meta-estados de calma y análisis, sobre estados primarios de estrés o incertidumbre.

Llevar a cabo una filosofía práctica que se encuentre en atención y acción, que forme parte de la construcción del Ser en este mundo, no es una tarea sencilla de realizar. La vida tiene diversos matices, donde el cimiento de fortalecimiento del hombre juega un papel muy importante para el desarrollo en la sociedad. Todos estamos reconvirtiendo o sanando algo. Tal parece que la premisa de construir algo nuevo, se basa en el emblema, sobre destruir lo viejo y empezar la reconstrucción; resuena la fuerza del pensamiento filosófico para devastar la arista de la imperfección. El vivir en la inmersión de disipar los paradigmas que son heredados de generación tras generación: traen consigo creencias, costumbres y estructuras limitantes que en algunos momentos de la vida se vuelven obsoletas y poco funcionales.

El ejercicio filosófico, como un mazo que esta golpeando el cimiento de nuestras certezas, se vuelve el desafío a cuestionar la capacidad de nuestros limites. Michel Foucault (La Historia de la Sexualidad), comenta que las normas sociales que aceptamos como naturales son en realidad, mecanismos de control que nos impide ser verdaderamente libres; en la idea Foucault, se puede decir que“el poder no se ejerce solo en las instituciones, sino en las costumbres cotidianas”. Hacer lo propio, y desvanecer los paradigmas, no significa actuar contra todo, sino desafiar lo que ha sido impuesto sin cuestionamiento alguno. La filosofía, como instancia provocadora nos invita a mira más allá de lo superficial, a ir más allá de lo que la sociedad consideracomo “correcto” o porque no también decir “esperado”, SlavojŽižek (El sublime objeto de la ideología), menciona que el pensamiento crítico no es el rechazo de la tradición, sino su transgresión. En lugar de seguir caminando sobre lo preestablecido, la filosofía se vuelve una herramienta de gran valor para cuestionar, elegir con libertad y responsabilidad, enfrentando la incertidumbre de lo nuevo y lo desconocido.

Sea cualquiera de la técnica que se realice, nunca se tendrá por demerito alguno lo que se esta haciendo. La acción de llevar a cabo una intervención hacia algo que tiene que ver con la construcción del individuo, tiene su merito propio y no se debe desvalorizar, al contrarío es el motivante para trabajar la auto observación de lo que uno pueda llegar a tener fuera del espectro de acción; puede que la frase resuene, en el reflejo del otro me estoy conociendo Yo. Ya sea a través de la neurosémantica o cualquier otro método de reflexión, la filosofía estoica hace acto de presencia; no es lo que sucede, sino el juicio de lo que sucede lo que perturba al hombre. Una invitación más para la auto-edificación de uno mismo.

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