Estados Unidos completó una operación para retirar uranio altamente enriquecido de un reactor nuclear venezolano fuera de servicio. La misión se coordinó con autoridades de Venezuela, Reino Unido y el apoyo técnico del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).
El Departamento de Estado confirmó este jueves que la retirada de uranio enriquecido de Venezuela se realizó en tiempo récord. La operación involucró el reactor de investigación RV-1, el primer y único reactor nuclear del país sudamericano.
Reactor RV-1 entrega 13 kilogramos de uranio enriquecido
El reactor RV-1 fue construido inicialmente para investigación científica pacífica. Posteriormente se reconvirtió para esterilización por rayos gamma de suministros médicos y alimentarios.
Venezuela empaquetó el uranio altamente enriquecido a finales de abril. El material fue suministrado originalmente por el programa estadounidense «Átomos por la Paz». Reino Unido trasladó el uranio hasta el complejo nuclear de Savannah River en Carolina del Sur para su eliminación definitiva.
El proceso se completó en cuestión de meses, más de dos años antes del plazo previsto inicialmente. El OIEA confirmó la transferencia de 13 kilogramos de uranio enriquecido en algo más del 20%.
OIEA supervisa operación de no proliferación nuclear
El Organismo Internacional de la Energía Atómica desempeñó un papel fundamental como observador y asesor técnico. La agencia con sede en Viena supervisó todo el proceso de transferencia del material nuclear.
La operación forma parte de los esfuerzos internacionales para reducir riesgos de proliferación nuclear. Washington calificó la misión como un «hito clave» para la seguridad nuclear global.
Trump vincula operación con política nuclear hacia Irán
El anuncio coincide con las declaraciones del presidente Donald Trump sobre el control del uranio iraní. Trump ha defendido que Estados Unidos debe asegurar que Irán no conserve material nuclear con potencial uso militar.
La Casa Blanca señala que la retirada de uranio enriquecido de Venezuela refuerza la credibilidad estadounidense en no proliferación nuclear. La operación envía un mensaje directo a otros países, incluido Irán, sobre la determinación de Washington para reducir riesgos nucleares globales.
La misión se desarrolló en un contexto de acercamiento entre Washington y Caracas. Este cambio diplomático facilita la cooperación en temas de seguridad nuclear entre ambos países.
