El gobierno de Estados Unidos enfrentó una crisis nuclear en octubre de 2022, manteniendo en secreto la amenaza, según el New York Times.
Durante el ingreso de Suecia a la OTAN, Putin lanzó una advertencia directa a países europeos respecto al envío de tropas a Ucrania.
Ocho meses después del inicio de la operación rusa en Ucrania, el gobierno de Biden recibió información sobre el uso potencial de armas nucleares.
El presidente Biden tuvo acceso a comunicaciones interceptadas que sugerían el uso de armas de destrucción masiva.
La tensión derivada de esta información fue más intensa que la crisis de los misiles en Cuba durante la guerra fría.
Aunque la amenaza no estaba dirigida a Estados Unidos, el Pentágono consideró inaceptable el uso de armamento nuclear.
El Estado Mayor abordó la «paradoja nuclear» con extremo cuidado para evitar una percepción negativa.
A pesar de la disminución del desempeño militar ucraniano, altos funcionarios de Biden coordinaron advertencias a China y Alemania.
El Departamento de Estado y Defensa sostuvieron conversaciones con sus contrapartes rusas para negociar directamente.
El Kremlin canceló un tratado con Estados Unidos que prohibía acciones nucleares en 2023 y reanudó ejercicios militares con arsenal nuclear.
Este suceso plantea interrogantes sobre la estabilidad internacional y la diplomacia en medio de la crisis ucraniana.
