La economía de México registró su primera contracción en tres años durante el cuarto trimestre de 2024, según datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Tras 12 trimestres consecutivos de crecimiento, el Producto Interno Bruto (PIB) cayó un 0.6% en comparación con el trimestre anterior y apenas avanzó un 0.6% a tasa anual frente al mismo periodo de 2023.
Este enfriamiento económico ha encendido las alarmas entre analistas y organismos financieros, que ven en estos datos una señal de desaceleración y fragilidad en la economía mexicana.
La contracción del PIB estuvo impulsada por la debilidad en sectores clave, principalmente en la agricultura, la industria y la inversión. Según el Inegi, en términos trimestrales:
* El sector primario (agricultura, ganadería, pesca y silvicultura) cayó un 8.9%.
* El sector secundario (industria, manufactura y construcción) bajó un 1.2%.
* El sector terciario (comercio y servicios) mostró un ligero crecimiento del 0.2%.
A nivel anual, la tendencia es similar: el sector primario retrocedió 4.6% y el secundario cayó 1.7%, mientras que el terciario creció 2.2%.
Los expertos de Bank of America (BofA) y Citigroup ya habían advertido señales de debilidad desde finales de 2024. Factores como el estancamiento en la inversión, la pérdida de dinamismo en el empleo y la incertidumbre global han afectado el crecimiento del país.
A pesar de esta caída, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) mantiene su previsión de crecimiento en 2% para 2024 y proyecta una expansión de entre 2% y 3% para 2025. Sin embargo, organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial tienen proyecciones más conservadoras, estimando un crecimiento de apenas 1.4% y 1.5% respectivamente para 2024. El Banco de México (Banxico) incluso prevé un crecimiento de solo 1.2%, debido a la falta de inversión y los riesgos externos.
Según la SHCP, los principales factores que impulsarán la recuperación económica serán:
* El mercado laboral: La generación de empleo seguirá siendo clave para la demanda interna.
* El consumo interno: A pesar de la desaceleración, se espera que el gasto de los hogares mantenga cierto dinamismo.
* La relocalización de empresas (nearshoring): La llegada de nuevas inversiones extranjeras podría fortalecer la industria manufacturera.
A pesar de estos puntos positivos, México enfrenta un entorno incierto. Entre los riesgos que podrían afectar el crecimiento en 2024 y 2025 se encuentran:
* Menor inversión privada debido a incertidumbre política y regulatoria.
* Impacto de la desaceleración en EE.UU., el principal socio comercial del país.
* Inflación y tasas de interés elevadas, que pueden frenar el consumo y la inversión.
