DESPERSONALIZANDO LA ENVIDIA

Keywords Fenomenología, Existencialismo, Experiencia, Libertad, Ontología.

Cristian Trejo
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El acto de emulación que se lleva a cabo para desfragmentarse, y sacar esa personalidad para describir a una serie secuencias que esta a la orden del día, creyendo que la imitación es una probable solución para poder sobresalir en un mundo que parece estar carente de lo original y autentico, como reacción desprende el artilugio de la comparación e imitación creyendo que es lo mejor, pero solo parece que aumenta la atención y se convierte en un distractor que desbalancea al objetivo real; en esté proceso de alteración de la percepción: como justificación puede ser el origen de diversas causas y patologías como estrés, ansiedad o hasta algún abuso emocional puede ser causa de este fenómeno. Y así hablamos de la envidia.

Pero algo que es interesante, y cabe darle un espacio es la filosofía de las emociones y para ello la propuesta de la profesora Sara Protasi (Varieties of Envy), delinea un camino para exponerlo, argumenta que la envidia no es una emoción única y uniforme, sino que existen diferentes tipos o variantes de la envidia; expone por lo menos cuatro tipos; Envidia emulativa (emulative envy): motiva esfuerzos por mejorar si uno lo desea; Envidia inerte (inert envy): sentir envidia, pero sin actuar, sin impulso de cambiar ni de dañar; Envidia agresiva (agressive envy): deseo de que el otro pierda lo que tiene y Envidia rencorosa / maliciosa (spiteful envy): más activa, con daño hacia el otro, puede implicar malicia. Si bien la propuesta que nos ofrece esta envuelta con diversos matices, destaca que la envidia no depende solo del sentimiento interno, sino del contexto social y racional, donde se desarrolla el individuo, y así poder hacer una intervención más puntual hacia una educación emocional más responsable; “Reducir la envidia a una única forma de emoción destructiva oscurece su complejidad fenomenológica y su relevancia ética. Necesitamos distinguir las distintas maneras en que envidiamos, para entender cuándo debemos resistir esa emoción, y cuándo podemos aprender de ella(Sara Protasi).

Por otra parte, la despersonalización, tiene ese estado de alineación existencial, donde el individuo suele sentirse desconectado de su Ser y su entorno, Sandra Banquedano (La despersonalización como metafísica vivencial de la voluntad de vivir), hace una aportación que puede ser de interes, cuando expone que este fenómeno permite vivenciar que no solo somos sujetos cognoscentes, sino que también en nuestra interioridad somos cosa en sí. Este proceso puede llevar a una confrontación con la voluntad de vivir, enfrentándose a uno mismo y, en algunos casos, a una negación de la voluntad de vivir. Desde esta perspectiva, la despersonalización no solo se puede ver como una alteración psicologíca, sino como una experiencia filosófica que incita a la reflexión sobre la existencia y el sentido que se tiene hacia la vida.

Y por mi cabeza, resuena el concepto de “la existencia precede a la esencia”, conectando la despersonalización con la idea de Jean-Paul Sartre (El ser y la nada), donde refiere que la nadificación tiene esa diferenciación; El ser-en-sí (I´en-soi): el cual se refiere al ser de las cosas, los objetos. Es lo que es, y es plenamente totalitario; y se puede entender con el siguiente ejemplo; un objeto no tiene conciencia por si mismo, ni la capacidad de cambiar lo que es, la otra, es El ser-para-sí, (le pour-soi): Es el ser de la conciencia humana, es un “agujero de ser” o una “nada”. La conciencia se caracteriza por su capacidad de trascender lo que es, de ponerse en cuestión, y de no ser nunca idéntica a si misma. Es decir son diferentes en su interprestación.

Si bien, la relación entre la envidia y despersonalización, pueden ser centros de atención con un enfoque diferente, forman parte de una serie de fenomenos complejos para tratar de llevar a cabo una descripción que pueda dar un entendimiento más amplio, pero que se pueden entrelazar en la experiencia humana; por una parte la despersonalización tiene la particularidad de estar desconenctado de uno mismo, de los pensamientos, sentimiento o sensación del cuerpo; por su parte, la envidia es una emoción que en su categorización, a veces considerada como negativa surge al percibir que él otro posee algo deseado. En este sentido la filosofía práctica ofrece una perspectiva donde busca encauzar cualquiera de las dos, si bien la envidia esta más inclinada a la generación de una emoción que se entiende en su mayoria como una reacción, la atención radica en buscar el origen de esa detonación, y para ese momento sucede lo que dice Miguel de Unamuno (Abel Sánchez, Historia de una Pasión) en “carcome el alma y consume al individuo desde adentro”, donde la pasión puede llevar a una pérdida de la propia identidad y ser arte de obsesión destructiva por el otro. En este sentido, la despersonalización puede ser la respuesta a la angustia de la libertad y la falta de sentido por lo que se esta viviendo, el individuo se disocia de su propia responsabilidad y autenticidad.

Lo anterior es algo que se vive dentro de lo cotidiano y la actualidad, cuantas veces has pensado en tener esas ganas de abstraerte de aquello que estas viviendo y aislarte para volver encontrar tu centro y seguir adelante, dejar atrás la sobre carga de información y estimulación a los sentidos donde se gestan competencias absurdas de como estar dentro de la espectativa social por tener “algo” o “aquello” que supuestamente esta dentro de una tendencia social; preguntas por hacer pueden variar, que al final parece llegan al mismo sitio sobre el tratar de entender ¡donde estamos! y ¡hacia donde vamos!, a veces con una sobre carga pesada llena en demasia de espectativas que parecen no se pueden alcanzar.

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