Autoridades del Estado de México aseguraron una empresa de monitoreo satelital ubicada en Naucalpan tras descubrir que trabajadores filtraban información en tiempo real a grupos criminales para facilitar el robo de transporte de carga, como parte de la Operación Senda, un despliegue coordinado entre instancias estatales y federales realizado entre el 9 y el 12 de diciembre, con el objetivo de frenar la violencia y el despojo sistemático que afecta a transportistas en al menos 46 municipios mexiquenses.

Empresa de rastreo, pieza clave del delito
Las investigaciones de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México revelaron que una empresa dedicada al rastreo satelital, cuya función debía ser proteger unidades de carga, operaba en realidad como un centro de información para bandas dedicadas al robo al transporte.
Desde ese punto, empleados proporcionaban datos estratégicos sobre la ubicación exacta de camiones en circulación, tiempos de espera y rutas, lo que permitía a los delincuentes interceptar las unidades con precisión y rapidez, reduciendo el riesgo de detección.
Un operativo de alto impacto
El aseguramiento del inmueble se dio en el municipio de Naucalpan, como parte de una acción de gran escala que dejó resultados significativos:
- 68 personas detenidas,
- 26 objetivos prioritarios,
- 137 inmuebles asegurados, entre bodegas, casas de seguridad, comercios y la empresa de monitoreo satelital.
Robo a transporte: delito estructurado y sistemático
La fiscalía mexiquense documentó que el robo a transporte de carga no es un hecho aislado, sino una actividad criminal organizada que opera principalmente en caminos locales y estatales del Estado de México.
Las investigaciones apuntan a que las bandas cuentan con redes de apoyo logístico, información privilegiada y puntos de resguardo cercanos a las vialidades donde se cometen los asaltos.
Complicidades internas y externas
Uno de los hallazgos más delicados es la presunta complicidad de empleados de empresas relacionadas con el transporte, así como de agrupaciones gremiales, que facilitarían información clave para la ejecución de los delitos.
Esta colusión permite a los delincuentes anticipar movimientos, seleccionar cargas de alto valor y planear ataques con mayor eficacia.
Modus operandi: violencia y engaño
Ataques en zonas industriales y Cedis
De acuerdo con la FGJEM, uno de los métodos más frecuentes ocurre cuando los operadores hacen fila para ingresar a centros de distribución o parques industriales. En ese momento, los delincuentes los amagan, los privan de la libertad y posteriormente los abandonan en zonas despobladas.
Las unidades robadas son trasladadas a puntos seguros, donde la mercancía es traspaleada a otras cajas secas sin reporte de robo, para luego abandonar el camión original.
Asaltos con extrema violencia
Otro esquema identificado implica el sometimiento violento de los conductores cerca de los Cedis, obligándolos a subir a otros vehículos. En carreteras, los grupos criminales bloquean el paso con autos, rocas o troncos, e incluso lanzan objetos desde puentes para romper parabrisas.
En casos más graves, los delincuentes disparan armas de fuego contra las unidades de carga para forzar la detención.
Falsos retenes y montachoques
Las investigaciones también documentan el uso de vehículos simulando ser oficiales, con uniformes e insignias falsas, para instalar retenes ilegales. En otros casos, los delincuentes provocan ponchaduras de llantas o utilizan la práctica de “montachoques” para obligar a los transportistas a detenerse.
Asimismo, se detectó el robo de unidades estacionadas mediante el forzamiento de chapas, aprovechando descuidos momentáneos de los operadores.
“Cachimbas” y engaños a operadores
Puntos de información criminal
La Operación Senda reveló que restaurantes y comercios conocidos como “cachimbas” también forman parte de la red delictiva. En estos sitios, ubicados estratégicamente en rutas de transporte, se ofrece descanso, alimentos y entretenimiento.
Sin embargo, según la fiscalía, en algunos de estos lugares sexoservidoras al servicio de grupos criminales engañan a los choferes para obtener datos sobre la carga, el destino y la ruta de las unidades.
Esta información es utilizada posteriormente para planear robos específicos.
Impacto económico y social
El robo a transporte de carga representa millonarias pérdidas económicas, afecta las cadenas de suministro y pone en riesgo la vida de operadores. Empresarios del sector han señalado que la infiltración de empresas de monitoreo agrava la desconfianza y evidencia la sofisticación del delito.
Para las autoridades, el aseguramiento de la empresa de rastreo satelital marca un punto de inflexión en el combate a este ilícito, al atacar no solo a los ejecutores, sino a las estructuras de inteligencia criminal.
Operación Senda: un golpe a la red delictiva
La FGJEM destacó que la Operación Senda continuará en los municipios identificados como focos rojos, con el objetivo de desarticular completamente las redes de robo a transporte y sancionar a quienes, desde dentro de empresas formales, colaboran con el crimen organizado.
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